María Fernanda Silva es católica, la primera afrodescendiente en el servicio exterior argentino al que ingresó hace tres décadas. Entre otros destinos acompañó también a Alicia Castro cuando la dirigente política estuvo al frente de la embajada en Venezuela, y fue ministra de la embajada en Ecuador, país en el que también cumplió funciones ante la secretaría de UNASUR.
Entre los criterios que habrían llevado a la cancillería a proponer su nombre, además de tomar en cuenta la paridad de género que se ha impuesto como línea de trabajo para todo el gobierno, se consideró también que Silva se destaca por su militancia en las vertientes populares del catolicismo y por su defensa de los derechos de los migrantes, una de las banderas del papa Francisco desde que asumió su pontificado.
María Fernanda Silva es descendiente de originarios de Cabo Verde por parte de padre y madre, según publicó 'Página/12'. Estaba casada y tuvo una hija, pero su matrimonio obtuvo una nulidad canónica por parte de la Iglesia Católica debido a que quien fue su esposo decidió inclinarse por el sacerdocio.
Siendo obispo de Buenos Aires, el propio Jorge Bergoglio acompañó el proceso que culminó con la declaración de nulidad matrimonial para la pareja, que actuó de común acuerdo en el tema, y la ordenación sacerdotal del varón. Según el derecho canónico, la ley eclesiástica, la mujer es soltera.
Debido a la intervención que Bergoglio tuvo en el proceso eclesiástico legal y al acompañamiento que hizo de la pareja, y por las funciones anteriores de Silva en la Santa Sede, Francisco conoce personalmente a quien sería la nueva embajadora argentina ante el Vaticano.