"No, no, no. De eso no. Tenemos cosas muy importante que hablar, que son los problemas que tienen la Argentina centralmente hoy. Y esos (por el aborto) no son temas que tenemos que abordar con él. Lo que nos preocupa son la pobreza, la marginación, muchos argentinos están pasando una situación de mucha crecer. El Santo Padre siempre ha estado preocupado por eso”, respondió Fernández consultado por la prensa al arribar a Roma.
Fernández calificó a Francisco como un "líder moral" y se reivindicó como católico. En horas previas, había trascendido un renovado malestar del clero por la iniciativa a la que el presidente argentino le dio su apoyo.
A poco de asumir, Fernández había prometido enviar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo durante "este ejercició 2020".
Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anticipó en las últimas horas que "seguramente en el transcurso del año" el Congreso va a retomar el debate por el aborto legal y confió en que se produzca una "discusión con respeto".
Pero en Roma, Fernández optaría por no avanzar con el Papa sobre un tema tan sensible, sobre todo cuando se especula que el Presidente trataría de que Francisco promueva algún tipo de apoyo de la comunidad mundial a la Argentina en la negociación de la deuda.