"Admito que en la Provincia de Buenos Aires es muy difícil hacer esto porque tiene barrios muy populosos e incluso antes de todo esto tuvimos que resignarnos a organizar la cuarentena comunitaria porque la gente no podía contenerse en su casa.
Por eso, cada distrito debía decidir y recomendar que no se hiciera en caso de que no sea posible.
Ahora, cuando uno habla de preservar la salud de la gente, también tiene que hablar de la salud psicológica de la gente porque en los últimos días el 911 recibió llamados pidiendo asistencia psicológica
Además, en los últimos días todos vimos cierto relajamiento", agregó.
Entre gobernadores e intendentes se debate cómo hacer esa apertura. El mandatario explicó que, "por ejemplo, se planteó que números pares salgan en cierto horario de la mañana y los números impares salgan en cierto momento de la tarde. O los lunes pares y martes impares, etcétera".
"Tengo mucho respeto por los gobernadores. Si ellos piensan que deben hacerlo de un modo más cuidadoso...
Pero personalmente tengo mucha confianza en la gente. No siento que la gente tenga ganas de salir a arriesgarse", insistió al aire de Radio Con Vos.
En todo caso, el jefe de Estado hizo una autocrítica por tener que ser más claro la próxima vez al especificar ciertos puntos.
"Lo que digo también es que presten atención porque no podemos mantener a la gente permanentemente en el encierro porque no resiste", definió.
"A mí me parece que vamos a tener que flexibilizar un poco porque va a ser muy difícil controlar", insistió.
"Lo que no puede ocurrir es que los gobernadores se desentiendan del tema", arremetió.
"Nuestra recomendación es tener en cuenta todos los aspectos. Cuando uno veía los reclamos de los gobernadores, había pedidos mucho más complejos. Por ejemplo, poner en marcha la actividad automotriz. Permitir que las fábricas funciones en zonas aledañas a las grandes ciudades es mucho más riesgoso que la gente salga una hora", disparó.