"Si estaban buscando un muerto, ya los han encontrado en un accidente", disparó insólitamente la mandataria.
Indirectamente, el fallecimiento de 11 gendarmes y 3 choferes está relacionado con la toma de Cerro Dragón, ya que los uniformados volvían de cumplir funciones allí. Pero la muerte los sorprendió cuando los micros en los que se transportaban colisionaron con un camión.
No obstante, es osado juzgar esas muertes como un producto buscado del conflicto de Cerro Dragón, fallecimientos que pudieron haber ocurrido en cualquier ruta del país y en cualquier momento. Pero Cristina Fernández interpretó los hechos de esa forma: arbitrariamente.
Pero la Presidente insistió: "no es justo que mueran siete personas para cuidar un yacimiento multimillonario", dijo.
¿Confusión o actitud deliberada? Por esta horas el sindicalismo no es el mayor aliado de la Presidente. Y tal vez se le ocurrió que vinculando a los duros gremialistas del sur con las muertes ocurridas en sus cercanías podría obtener una condena de la oponión pública de la actitud de otro gremialista que mañana ocupará el centro de la escena: Hugo Moyano.
Lo cierto es que luego de su aventurada conclusión, Cristina Fernández tomó una decisión no menos insólita: la Gendarmería no volverá a intervenir en conflictos provinciales, y que si hace falta se someterá al procesamiento por parte de un juez que no avale esa medida.
También resultó muy llamativo que la Presidente contara los montos de los salarios de los gendarmes fallecidos y dijera, insinuando que están mal pagos, que "no ganan ni la tercera o cuarta parte de lo que ganan los que están ocupando el yacimiento con actos de vandalismo", cuando es el Estado que ella administra el que determina que esos salarios sean exíguos.
Todo esto derivado de un accidente.
El stress de la Presidente se notó este martes.