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"Si Cristina no se quiere ir antes, tiene que llamar al diálogo"

Luis Barrionuevo habló por Canal 26, de Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou. Segun él, la Presidente "no ha asumido el problema de la inflación". Calificó al vicepresidente Boudou de "pícaro", "trepador" y "atorrante".

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El secretario general de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, reclamó hoy a la presidenta Cristina Fernández que convoque al diálogo a los sindicalistas opositores "si no se quiere ir antes" del Gobierno.
 
"La Presidenta, si no se quiere ir antes, debe llamar a los que corresponde. Ella pidió diálogo para las Malvinas, pero acá no tiene diálogo con nadie", criticó el dirigente del gremio Gastronómico.
 
Barrionuevo, en declaraciones a Canal 26, aseveró que el Ejecutivo nacional "es uno de los más corruptos de la historia" y "no ha asumido el problema de la inflación". 
 
"Estamos viviendo otra vez la desocupación, hay despidos, suspensiones, adelantamiento de las vacaciones. Estamos trabajando al 40% porque se cayó el turismo", comentó respecto de la actividad en su gremio.
 
Barrionuevo calificó al vicepresidente Amado Boudou de "pícaro, trepador y atorrante".
 
"Se ha infiltrado a través de la ANSeS como funcionario y la Presidenta, que rescata a los rubios bonitos sin ningún tipo de experiencia... De ahí salió un trepador, un atorrante", dijo. 
 
Es posible que el Frente para la Victoria no se encuentre haciendo una lectura apropiada a la Confederación General del Trabajo.
 
Al respector, desde elcristinismo, escribió Horacio Verbitsky en Página/12:
 
"(...) Moyano parte de supuestos contradictorios. Al mismo tiempo cree que su hegemonía en la CGT obedeció a su propio mérito y fortaleza y que las candidaturas para sustituirlo sólo se sostienen por el impulso oficial, pero que aún así no serán viables porque la mayoría de los delegados al Comité Central Confederal del 12 de julio le responden. La pugna que Moyano sostuvo con los gobiernos neoliberales de las décadas de 1980 y 1990 y el poder acumulado por su gremio, que creció junto con la importancia de los servicios (paradojal consecuencia del modelo que impugnaba), pesaron en el momento de la decisión. Pero Moyano no hubiera sido electo en 2004 ni, sobre todo, reelecto en 2008, si Néstor Kirchner no lo hubiera ungido como su interlocutor privilegiado en el movimiento sindical. Esto le permitió incrementar su nómina de afiliados, mordiéndoles el padrón a los otros gremios que representaban a trabajadores sobre grandes ruedas, y obtener una serie de canonjías estamentales sobre el resto de sus pares.
 
A cambio, garantizó negociaciones paritarias tranquilas e impidió desbordes sociales, es decir aquello que hoy le reprocha a quienes aspiran a sucederlo. Este rol hoy en disputa no se explica por la biografía de los dirigentes, sino por la estructura sindical participacionista, donde el poder se dispensa desde el Estado. Así, Moyano incrementó su incidencia, pero no las simpatías de que gozaba. Su aislamiento se ha profundizado desde que se lanzó en velocidad a la colisión con el gobierno, con expresiones verbales que, es ostensible, no son su fuerte. La segunda hipótesis de Moyano no tiene más fundamentos que la primera: que el gobierno se haya cansado de sus hoscas intimaciones no equivale a decir que prefiera entronizar en la CGT a los sindicalistas empresarios que fueron el caballo de Troya del menemismo dentro del movimiento obrero. Uno de ellos, Armando Cavalieri, pidió apoyo para desbancar a Moyano, que le discute el encuadramiento sindical de 5000 trabajadores de logística.
 
La respuesta del gobierno fue ambivalente. A través del diputado Carlos Kunkel apoyó al candidato de Moyano en Comercio, el ex asociado de Cavalieri Oscar Nieva, pero no llegó a prohibir el voto a los jubilados, entre quienes Cavalieri hizo la diferencia que le permitió retener el gremio que conduce desde hace cuatro décadas, y obtener congresales que pueden ser decisivos para la elección en la CGT. Nadie lo dirá, pero la idea no es fortalecer a dirigentes vergonzosos como Oscar Lescano o el propio Cavalieri, sino ponerle algún límite a Moyano, cuyas contribuciones a ese propósito son destacables. (...)".

 

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