En el encuentro, Moyano reclamó que no haya conflictos en el negocio de las grúas para acarrear autos y que se garantice que en el nuevo pliego de licitación no haya despidos de trabajadores. Otro pedido fue que se avance con el proyecto para generar una zona para carga y descarga de camiones pesados. A cambio, Hugo dejó entrever que no sumaría problemas gremiales a la gestión.
Lo más sorpresivo fue que esa reunión sirvió de bisagra para el jefe de Gobierno: abandonó su fobia a que Covelia –empresa vinculada al líder sindical– participe de los negocios de la limpieza de la basura porteña, que significan más de dos mil millones de pesos de facturación por año entre todas las compañías.
Hasta fines del año pasado, Macri había pedido expresamente que Covelia no entrara al negocio porteño de recolección de residuos para que la oposición no pudiera endilgarle haber firmado un acuerdo político millonario con el titular de camioneros.
Hoy, todo cambió.
En tanto, los antimoyanistas también redoblaron su apuesta y buscan reunirse con la Presidente. Tanto así que en un encuentro que mantendrán esta tarde, pedirán una audiencia con Cristina Fernández. Será la continuación de la reunión realizada el mes pasado en la Uocra, desde las 17 en el gremio de la Sanidad, para intentar definir la estrategia de cara a la renovación de autoridades en la CGT.
Si bien en aquel último encuentro la idea era erigir al metalúrgico Antonio Caló como candidato, hoy el escenario ha cambiado. Tanto, que para evitar una "fuga" del gastronómico Luis Barrionuevo, aceptarían que fuera un triunvirato el órgano que asuma el poder, en caso de derrotar al dirigente camionero. Caló, el propio Barrionuevo y un representante de los "Gordos" conformarían ese cogobierno.
En total, serán dirigentes de unos 70 gremios los que participen del cónclave de esta tarde, con la confianza in crescendo ante el avance de la impugnación que presentaron varios gremialistas en el Ministerio de Trabajo del Comité Central Confederal.
Precisamente la no asistencia al Congreso del 12 de julio, en el que se debe realizar la elección de autoridades, es una de las pocas certezas que tiene el antimoyanismo, que a pesar de haber realizado reuniones y negociaciones, aún no ha podido definir una estrategia común.
La idea de los rivales de Moyano es clara: ante la seguridad de que el tema terminará en la Justicia, entienden que todo se encamina a una fractura similar a la que ocurrió en la CTA. Y ya planean llamar a un Congreso propio en el que elijan a la nueva conducción.
Como una muestra más de poder, el antimoyanismo resolverá hoy solicitar una audiencia con la presidente, para tratar distintos temas relacionados con el mundo laboral. Sería un golpe de efecto en la puja política cegetista.
Mientras tanto, Moyano ya tiene definido su estrategia de aquí al 12 de julio. Su mayor exposición será desde su gremio de Camioneros, que ya inició durante el fin de semana un plan de lucha ante la falta de acuerdo en la paritaria. Sabe que el poder de fuego que tiene con marchas, movilizaciones y paros puede poner nervioso a más de uno en la Casa Rosada.
Además, ya inició acercamientos con la oposición al kirchnerismo, y prevé compartir actos con sectores sociales que también llevan adelante fuertes reclamos al gobierno nacional.
Por si fuera poco, no descarta una marcha común con la CTA disidente de Pablo Micheli, que podría realizarse a fin de este mes.