El diplomático británico estará la próxima semana en las Islas para la conmemoración de los 30 años de la finalización de la guerra. Aprovechando esta cercanía, el canciller argentino le extendió una invitación para una reunión bilateral en Buenos Aires.
De acuerdo a la agencia DyN, la invitación fue cursada a través del canciller británico William Hague, a quien Brown reporta.
En la misiva, Timerman cita a Winston Churchill, el ícónico Primer Ministro inglés durante la Segunda Guerra Mundial. "Tal como supo decir Sir Winston Churchill: 'Así como se requiere coraje para levantarse y hablar, también se requiere coraje para sentarse y escuchar'. Siempre estaremos listos a hablar por aquello que creemos justo pero tenemos la misma disposición a sentarnos y escuchar", escribió el canciller.
Browne será el primer secretario de Estado británico que visita oficialmente desde enero de 2008 el archipiélago, por cuyo soberanía la Argentina y Gran Bretaña mantienen un conflicto diplomático.
Se desconoce si Browne aceptará finalmente el convite. De todas formas, la postura del diplomático no es distinta a la del gobierno británico respecto al tema. En declaraciones a la agencia AFP, el diplomático ratificó que la posición británica con respecto a la soberanía de las Malvinas es "inequívoca".
"Creemos que la población de las islas Falkland debe ser libre de determinar sus propias disposiciones políticas, su propio destino, y por tanto rechazamos la noción de que el futuro de las islas Falkland sea un tema de debate legítimo o de compromiso entre otros países, y más específicamente entre el Reino Unido y Argentina, sin tener en cuenta la opinión de los habitantes de las islas", agregó.
Junto con la recuperación de YPF, el reclamo por la soberanía de Malvinas era uno de los temas con los que el Gobierno apostaba al apoyo nacionalista de la sociedad, para prolongar de alguna forma la euforia desatada por el 54% de los votos obtenidos por Cristina Fernández en octubre.
Pero distintos vaivenes (como la tragedia de Once y el Boudougate) alteraron los planes. La imagen de la Presidente comenzó a declinar y ni siquiera la expropiación de la petrolera logró corregir el rumbo descendente de la consideración pública.
Los cacerolazos y la derrota política que significó la fallida designación de Daniel Reposo en la Procuración General muestran a un cristinismo necesitado de mostrarse activo y recuperar la agenda. Malvinas es una oportunidad.