Esta decisión también afecta a los efectivos que se encuentran en actividad, porque las sumas no remunerativas, que reciben como suplementos y compensaciones, deberán calcularse con base el sueldo que percibían en junio de 2005 y no sobre el de cada año posterior. Así, muchos podrían terminar cobrando sueldos incluso más bajos que los actuales.
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó a través de una resolución hacer efectivo este fallo, decisión que terminó de quebrar su ya tensa relación con Sergio Berni. "Así es imposible trabajar en tranquilidad con las fuerzas de Seguridad", habría gritado el secretario de Seguridad en los pasillos del sexto piso del Edificio Centinela de la Gendarmería, donde tiene su oficina.
Furioso, Berni hizo llegar su renuncia a la Presidente. El mensaje que envío a la Casa Rosada es que nadie podrá conducir a las fuerzas de seguridad, si se acatan estos fallos que recortan sus haberes, según informa 'La Política Online'. Cristina no aceptó su dimisión, pero aún no se sabe cómo avanzará esta interna en el ministerio. La tesión está en su máximo nivel.
Es que el desembarco de Berni al ministerio fue leído por Garré como una virtual intervención, e incluso como la antesala de un posible desplazamiento. Desde entonces, el diálogo entre los funcionarios es prácticamente nulo. Sus formas de trabajo son diametralmente opuestas.
Berni, en contra de lo que todos creían, generó una buena consideración en todas las fuerzas de seguridad. De pasado militar, se concentró en generar un buen vínculo con los efectivos rasos. A los pocos días de asumir, se acercó en medio de la madrugada de incógnito a uno de los operativos cerrojo que efectúan en conjunto la Policía Metropolitana, la Federal y Gendarmería. Se bajó de su auto y conversó con ellos un largo rato.
También apareció sin cámaras en el Hospital Churruca para visitar a policías heridos durante su actividad. Repitió esos gestos en varios oportunidades. Gestos que en la policía valoran, tanto como su operatividad y su capacidad de mando. Muy distinto al vínculo que generaron con Garré.
# Una vieja tensión
La tensión entre ambos no es nueva. Desde que Berni, un santacruceño militar retirado y ultra K, ingresó al ministerio en marzo de este año, su desembarco fue leído como una virtual intervención de la Casa Rosada en el ámbito de Garré. En el medio, la ministra tuvo que defenderse de las críticas que desató el denunciado Proyecto X, un software utilizado por la Gendarmería en el que, según investiga la Justicia, se almacenarían datos de inteligencia sobre militantes sociales.