El proyecto oficial recibió media sanción la semana pasada en el Senado luego de una sesión que se extendió por casi 15 horas y que culminó con el voto favorable de 63 legisladores, la abstención de cuatro y el voto negativo de tres, además de dos ausencias, entre ellas la del ex presidente Carlos Menem, que en los '90 privatizó la compañía y ahora había anunciado su voto favorable a estatizarla.
El texto prevé que de las acciones a expropiar, todas de Repsol, el 51 por ciento quedará en manos del Estado Nacional, mientras que el 49 por ciento restante será de las provincias que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFHEPI).
De ese modo, la nueva YPF Sociedad Anónima quedaría con un 26,03 por ciento de sus acciones en manos del Estado Nacional; 25,46 por ciento en poder del grupo Petersen (propiedad de la familia Eskenazi); 24,99 por ciento para los distritos petroleros; 15,35 por ciento en acciones que cotizan en bolsa, mientras que Repsol retendría el 7,23 por ciento.
Según quedó puesto de manifiesto en los últimos días, el kirchnerismo contará con el apoyo del Frente Amplio Progresista, Proyecto Sur, fuerzas provinciales y parte del radicalismo, uno de cuyos sectores advirtió que se irá del recinto al momento de votar.
En contra se expresarán el PRO y el Frente Peronista, mientras que la Coalición Cívica oscilará entre la abstención y el apoyo al proyecto.
"Teníamos que recuperar el control de la compañía y por eso se resolvió expropiar las acciones del grupo controlante, que no es el grupo Petersen, sino Repsol", precisó Rossi la semana pasada al justificar el proyecto.