Desde el Banco Central evitaron precisar cuál sería el precio final que cobrará la Casa de Moneda por la impresión de los billetes, aunque rondaría los $510 por cada millar de billetes, es decir, un 9% por encima del costo fijado el año pasado para un trabajo similar.
Con esos valores en danza, la nueva Ciccone, bajo el mando de Alejandro Vandenbroele, señalado por su ex mujer como presunto testaferro de Boudou, podría embolsar hasta $ 204 millones -cerca de US$ 47 millones al tipo de cambio vigente-, aunque desde la Casa de Moneda evitaron precisar el costo.
La firma del contrato por parte de la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, se concretó luego de que el directorio aprobara la iniciativa en su reunión del 29 de marzo pasado, a pesar de las objeciones de los funcionarios de línea de la entidad. Esas objeciones, planteadas en los días previos a la redacción del dictamen del Area Jurídica, forzaron incluso que dos asesores de Marcó del Pont debieran consultar con la Procuración, según 'La Nación'.
El cono de sombras alrededor de la firma que preside Vandenbroele se acrecentó durante las últimas semanas, cuando se confirmó que no pagó la segunda y tercera cuotas de la moratoria excepcional que le concedió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En la misma línea, el certificado fiscal que otorga a las empresas que pretenden contratar con el Estado -en una suerte de certificado de buena conducta- venció el 11 de este mes.
Con la aprobación del directorio y la firma del contrato, sin embargo, la nueva Ciccone se encamina a cobrar un monto multimillonario con el alquiler de sus maquinarias a la Casa de Moneda, que ya hizo pruebas de impresión de billetes.
Los nuevos ingresos le permitirá, además, dejar de depender del financiamiento externo para cubrir los más de $ 2,5 millones que debe destinar cada mes al pago de sus más de 200 empleados.