“La reunión, pedida por el enviado de Boudou, fue tramitada por LM, que intentó salvarlo. Hoy LM fue careado con el hombre de Boldt”, sostiene en otro tweet.
Lo que Asis está diciendo es que hoy (04/04) se presentó un testigo de esa reunión extorsiva y de esa forma se rehabilita la causa que complicaría a Boudou directamente y que tiene como primera consecuencia en la causa donde fiscal Carlos Rívolo investiga al vice por "negocios incompatibles" con la función pública.
"El allanamiento, ordenado por el juez federal Daniel Rafecas a pedido del fiscal Carlos Rívolo, se hizo el mismo día en que se conoció la declaración judicial de Guillermo Gabella, director de la empresa Boldt, que aseguró, bajo juramento, que José María Núñez Carmona, socio comercial de Amado Boudou, lo instó, en 2010, a que su empresa entregara la planta de Ciccone, que alquilaba. Núñez Carmona lo hizo, según el testimonio, en representación del actual vicepresidente", escribió Hernán Cappiello en el diario La Nación.
Comienza una Semana Santa negra para Boudou y para Cristina, que la encuentra en el Sur y lejos del escándalo pero que tendrá que buscar una salida al caso Ciccone que ya la afecta en su imagen pública a pesar de que intente ignorar todo.
Cada vez que el kirchnerismo estuvo frente a un funcionario de su administración fuertemente cuestionado por denuncias de corrupción, que lo volvían ya indefendible y hasta pernicioso frente a la opinión pública, eligieron 'eyectarlo'.
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Pero el caso de Boudou es distinto, es el vicepresidente y fue el elegido de Cristina para acompañarlo que lo sobrevaluó porque lo encontró dócil para borrar el recuerdo de Julio Cobos.
Néstor Kirchner solo lo había imaginado como un contricante forzado para complicarle la vida a Daniel Scioli en elecciones primarias bonaerenses. Pero Cristina lo imaginó más y ahora tiene un problema y necesita sostenerlo para no reconocer su error aunque el ex ministro de economía la arrastra en su derrumbe.
Pero Néstor Kirchner también influyó para que se concretara el cambio de manos del taller de Ciccone, y Cristina Fernández sabría más de lo que reconoce sobre todo este asunto.
El caso de la ex Ciccone demostró que Boudou no tiene ningún respaldo, ni en el PJ de ningún color, ni en La Cámpora (desde la discusión con Máximo por Ciccone) ni en el Gobierno, donde solo Gabriel Mariotto salió a defenderlo públicamente porque en realidad Florencio Randazzo cuando habló fue para despejar rumores sobre la filtración de información que comprometía al ex ministro de Economía.
Frente a la población tampoco son buenas las noticias para el Vice, un sondeo de Enrique Zuleta Puceiro mostró que para un 43% Amado es culpable en la Causa Ciccone, un 20% considera que es inocente y cerca del 26% prefiera esperar a la resolución del a Justicia.
Y Cristina, su único sostén, nunca quiso pronunciarse por su vice en una causa que le está costando un goteo en su imagen pública. Desde el inicio de su 2do. mandato, cayó más de 20 puntos su imagen positiva de acuerdo al director de la consultora Poliarquía, Fabián Perechodnik, quien señaló que la baja se produjo por la tragedia de Once, la política acerca de los subsidios y el caso Ciccone.
Aunque hace 15 días la primera mandataria ordenó proteger a su vicepresidente, aunque limitó su exposición en actos públicos, también en el exterior:
Ella ordenó que al encuentro de legisladores del G20 en Arabia Saudita, que el vicepresidente tenía en su agenda desde hacía varias semanas, fuese el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
A Corea del Sur, encuentro sobre temas nucleares del G20, fue el canciller Héctor Timerman pese a que en el Boletín Oficial se publicó un decreto autorizando a Boudou a viajar.
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Y a Emiratos Árabes Unidos, donde Boudou debía disertar, él nunca llegó.
Frente a la sociedad tampoco encuentra eco: una encuesta también
En territorio bonaerense, Boudou tampoco es muy amado. Sobre todo después de que el vicepresidente de la Nación, cuando ya sido había elegido como compañera de fórmula de Cristina, mandó a llamar a una decena de intendentes del Conurbano al piso 13 del Ministerio de Economía en un intento de marcar presencia en el armado territorial. Una avanzada que desde Ciccone quedó en la nada.
A principios de Marzo, Boudou creyó que con un desfile a través de medios amigos del Gobierno podría despejar todas las sospechas sobre él.
Al cabo de ese raid maratónico cuanto más intentó aclarar fue peor, no solo se contradijo y terminó admitiendo que intervino a favor de la empresa ex Ciccone, sino que logró reactivar a parte de la oposición que amenazó con un olvidado juicio político e hizo hablar a Boldt que refutó sus argumentos y adelantó que no descarta iniciarle una demanda.
Ahora el allanamiento a su casa vuelve a reflotar la causa peligrosamente.