"Yo creo en la buena fe y en la honestidad de mis compañeros. Los que han tenido que hablar sobre este tema lo han hecho, el vicepresidente, el titular de la AFIP (Ricardo Echegaray) y la presidenta del Banco Central (Mercedes Marcó del Pont)", señaló Randazzo.
En declaraciones a radio La Red, el funcionario dijo que "hay una operación que tiene por objetivo perjudicar al Gobierno", aunque reconoció: "uno no pone las manos en el fuego por nadie".
Además, pidió ser "respetuosos del proceso judicial que está en marcha" en el marco de una causa por presunto lavado de dinero y tráfico de influencias.
Randazzo salió luego de que hace un tiempo no se mostraba. Su cercanía histórica con Boldt y su enfrentamiento con Amado Boudou le dieron crédito a la versión de que él había sido quien filtró lo de Ciccone.
Además se habla de un ministro del Interior casi sin funciones, excluído de las decisiones políticas -naturales en su cargo- y casi sin diálogo con la Presidente.
En el gobierno la mayoría de los fncionarios de alto rango dan por descontada su salida, aunque nadie se arriesga a precisar cuando ocurrirá ni los motivos de su expulsión.
Randazzo, el que supo ser un hábil dirigente que como ministro de Felipe Solá supo tender línea directa con Néstor Kirchner para alejar al entonces gobernador de Eduardo Duhalde y luego articuló en buena medida el armado político en la provincia que sostuvo la candidatura a senadora de Cristina y la primera victoria fuerte contra Duhalde, fue perjudicado como otros con el desembarco de La Cámpora.