
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) No se tomó una licencia. El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, directamente presentó su renuncia, 14 días después de la tragedia ferroviaria de Once, donde fallecieron 51 personas y hubo más de 700 heridos. Su salud no pudo resistir el golpe, y el 29 de febrero tuvo un episodio cardíaco y fue operado (le aplicaron 1 stent). Es la excusa perfecta para correrse del ojo de la tormenta. Porque si el Estado es querellante en la causa, sería una contradicción si Schiavi renuncia a causa de la tragedia.
El otro golpe vino cuando el juez Claudio Bonadío le prohibió la salida del país. Pero los pedidos de renuncia llegaron enseguida apenas horas después del choque en Once: sus palabras posteriores al choque -cuestionó a los pasajeros que viajaban en el primer vagón y dijo que en feriado los muertos hubieran sido menos- fueron repudiadas por el oficialismo, la oposición y la sociedad toda. Pero Shiavi supo de lo que venía cuando en su columna de Página 12 del domingo pasado, Horacio Verbitsky escribió: "Juan Pablo Schiavi no continuaría por mucho tiempo en la Secretaría de Transporte" . Era casi una sentencia de muerte.
Antes, Hebe de Bonafini, madre de Plaza de Mayo, otra aliada de Cristina, había sido letal para con Schiavi, afirmando que le daba vergüenza que fuese funcionario del gobierno que ella apoya.