Karina Milei prefiere humanoides antes que legisladores. Pero son humanoides de baja calidad de IA. La preferencia consigue pocos éxitos, que siempre son onerosos.
09 de febrero de 2026 - 14:47
“A los proyectos del Poder Ejecutivo primero se los vota y después se los lee”, frase atribuida por La Nación a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, presidenta del partido La Libertad Avanza, y socia de su hermano, Javier Milei.
Podría resultar una frase del léxico peronista ortodoxo. Pero se supone que son días libertarios. ¿Acaso se trata de una concesión para mejorar la gestión del Estado? ¿O es una convicción de quien no luce como libertaria, la SuperHermana?
Según el relato fue en un restaurante de suhi en el barrio porteño Villa Crespo. Se agregó que "la aplaudieron a rabiar".
La República Argentina se define como una forma de gobierno representativa, republicana y federal, con un eje en la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial). No parece la percepción de Karina Milei.
Sin embargo para la poderosa hermana menor del Presidente, la democracia libertaria necesita ser autoritaria, con rasgos de absolutismo.
Y su definición explica la escasez de legisladores con brillo que padece La Libertad Avanza, joven partido repleto de personajes de escasa capacidad para generar legislación, defender en los debates los textos del Ejecutivo y destacarse en la actividad parlamentaria.
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Lilia Lemoine y María Celeste Ponce, legisladoras de La Libertad Avanza.
Humanoides
La Argentina tiene un Presidente que padece de escasas habilidades sociales. Esto provoca que él trabaje de político profesional pero menosprecie las virtudes de la política. Su acción contraria es consecuencia de su impotencia, y la incapacidad para corregir su déficit de conducta.
Entonces, hay una carencia de diálogo, acuerdos y consensos. El déficit permite descubrir el fundamento de los dichos de su hermana: la inhabilidad de su hermano, jefe del Ejecutivo.
También establece límites bastante precisos a cualquier actividad de los legisladores que intenten ejercer la función para la que fueron elegidos por sus electores.
No interesa que ellos aporten a los proyectos del Ejecutivo sino que los aprueben con celeridad. Son los humanoides de Karina.
Pero son humanoides de baja IA. La inteligencia artificial ha logrado un considerable desarrollo de los humanoides. No es el caso de los que promueve Karina.
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Bertie Benegas Lynch, otro diputado de LLA.
Fracaso de un enfoque
La exigencia de Karina acerca de legisladores humanoides no resulta, sin embargo, provechosa para el Presidente.
Durante el período extraordinario de sesiones legislativas, los Milei no han logrado aún obtener la votación favorable de la mayoría de sus proyectos de ley enviados al Congreso.
Entonces, las exigencias de verticalidad extrema no han prosperado lo suficiente en los recientes 60 días pese a los comentarios periódicos de favores monetarios a los gobernadores para aprobar las iniciativas.
En ese contexto, es una llamativa preferencia preferencial de pagar antes que seducir. Una curiosa afición por el sexo pago que, sin embargo, no provoca los resultados previstos. Sin duda eso sí que resulta en gasto público improductivo.
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Diputados de LLA.
Presidencialismo
Así es como los Milei se asemejan a los Kirchner.
En verdad, pareciera que una constante de la democracia argentina es avasallar al Legislativo y al Judicial.
Esto provoca otras conclusiones:
El Ejecutivo carece de las cualidades propias del ejercicio de la política.
La democracia se encuentra contaminada por usos y costumbres propios de los gobiernos de facto.
Hay una incapacidad para generar políticas de Estado que provoquen consensos y coincidencias.
Hay un temor respecto de la manifestación de las diferencias.
Hay una incapacidad para encontrar mecanismos de resolución de conflictos dialécticos.
El cambio no ocurrirá con los Milei, aparentemente.