Además, esa “bronca” tiene como combustible de fondo el rechazo a la derogación de la re-reelección. Tanto Juez como De Loredo se pronunciaron en contra de ello, a pesar de que afectaron a dirigentes de su propio espacio.
“Tienen un programa de gobierno, tienen claro a dónde quieren ir y cómo quieren trabajar, y nos dejan ser parte de ese armado en cuanto a los programas para pensar en las necesidades de los cordobeses y darles respuestas", aseveró Prunotto hace pocos días, en presencia de Llaryora. Precisamente, el reclamo de la radical fue en base a la poca participación que le dieron en el último tiempo.
De hecho, la intendenta acusó a sus compañeros de partido de provocar actitudes machistas. Por esas declaraciones internas, fue exiliada de Juntos por el Cambio.
"Están cómodos siendo oposición. Para mí es mucho más cómodo ejecutar y transformar las realidades de nuestros vecinos", apuntó. Así, Martín Llaryora habría logrado un primer gran caso paradigmático, que podría proliferar hacia las entrañas opositoras.
"Quién dice que en el 2027 no tengamos un gobernador radical. Para este año la veo bastante difícil”, dijo la propia integrante de la Unión Cívica Radical.
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