Respecto a ello, Luis Juez advirtió que su vocación para ser gobernador es tan fuerte, que no dudará en romper con la coalición en caso de que no lo acompañen en lo que sería su segundo intento. “En el 2023 nosotros vamos a ser una alternativa política. Le guste a Macri, no le guste, les guste a los socios, no les guste…”, dijo el abogado hace unos días, al ser consultado por su sueño de gobernación.
Pero no es el único. Por otra parte, y tal vez en contrapunto, está el diputado Gustavo Santos.
Apadrinado por Mauricio Macri, Santos podría convertirse en un competidor directo de Luis Juez en una futura carrera interna para ser candidato a gobernador.
Juntos por el Cambio Córdoba
Juntos por el Cambio Córdoba se divide en el anhelo de sus dirigentes.
El ex secretario de Turismo de la Nación también admitió en público su deseo por convertirse en gobernador de Córdoba, y el apoyo del ex presidente para que eso suceda, estaría en pie.
De hecho, la movida del juego online que tuvo al PRO como principal impulsor (y que terminó beneficiando al Gobierno provincial) fue uno de los motivos de fractura en las últimas semanas, ya que Luis Juez lo consideró una jugada “sucia”. Otro que también lo consideró de ese modo fue Rodrigo De Loredo, quien también podría verse seducido por la idea de ser gobernador en 2023.
Si bien este último dirigente no se expresó al respecto, su potencial dentro de la coalición opositora hace que hoy sea parte de la discusión en el Congreso sobre el bloque radical y su interna, donde enfrenta a nada menos que Mario Negri para presidir dicho bloque. Por ende, en una interna real, podría ser propuesto como candidato.
Sin embargo, el camino natural de Rodrigo De Loredo marcaría otro camino diferente. La lógica indica que primero debería ganar experiencia, tal vez en la intendencia de Córdoba, para poder dar luego el salto hacia la gobernación.
Con todos estos puntos en tensión, muchos consideran que definir las candidaturas a la gobernación, al menos para adentro, sería lo óptimo para calmar las aguas. El antecedente inmediato que avalaría esa idea sería el 2019, donde Juntos por el Cambio recibió una paliza del Gobierno provincial por ir a elecciones con dos candidatos diferentes (Mario Negri y Ramón Mestre).
En contrapartida, la resolución inmediata y forzada de posibles candidatos podría terminar de quebrar la coalición y dejar servida en bandeja la continuidad de Hacemos por Córdoba al frente del Gobierno provincial. Es bien sabido que ninguno de los socios, a excepción del radicalismo (si gozara de buena salud) es capaz de discutir con el PJ provincial la gobernación.
Habrá que ver si el cierre de las pretensiones internas termina por saldar las disputas en Juntos por el Cambio, o si continúan las luchas entre socios para ver quién llega mejor plantado a la discusión del 2023. Mientras tanto, el oficialismo provincial se relame y no pierde el tiempo en internas expuestas, ya que al sucesor lo definirá el gobernador.