Durante esa elección presidencial, Schiaretti fue el candidato estelar por fuera de la “grieta”, cosechando más de 7 puntos y venciendo a otros competidores de mayor exposición pero que ni siquiera pudieron avanzar hasta octubre. Una performance que le permitió romper con la gravedad del desconocimiento, sobre todo tras los debates en los que quedó bien parado.
Con ese recuerdo fresco, el “Gringo” tendría por objetivo robustecer su experiencia nacional y llegar a 2027 con una plataforma que le permita liderar una nueva oferta electoral. Cuestión que lo mantiene con dudas sobre los beneficios de un posible regreso a la disputa local.
En los últimos meses, Schiaretti reforzó el recorrido por varias provincias plantando la bandera de su marca política “Hacemos”, con la cual dispararía un espacio alternativo a la grieta que plantean los polos actuales. Tanto en PBA como en el resto de las provincias, el cordobés marcó presencia y aumentó el diálogo con distintos sectores, con límite en el kirchnerismo y el liberalismo.
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Juan Schiaretti espera para definir su futuro inmediato.
Qué pasa si Schiaretti dice no
En el pasado, el ex gobernador cordobés descartó la posibilidad de volver a tareas legislativas. Algo que podría repetirse teniendo en cuenta el proyecto nacional que sostiene hace tiempo.
Una respuesta negativa de Schiaretti implicaría un mayor desafío para el oficialismo a cargo de Llaryora. Esa dificultad aumentaría la necesidad de desdoblar la elección para escapar de la lógica nacional, que podría terminar beneficiando a otros espacios.
Además, una declinación del ex gobernador aceleraría la aparición electoral de otros dirigentes locales. Entre ellos, se comentan nombres como el de Héctor “Pichi” Campana, el de la vicegobernadora radical Myrian Prunotto, el ministro de Gobierno Manuel Calvo, el líder oficialista en la Legislatura Miguel Siciliano, el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros o la actual diputada Natalia de la Sota.
Excepto el último caso, el resto de los nombres “gruesos” implicarían una salida importante de la gestión provincial, que se encuentra a tope de trabajo en todas sus áreas. Por fuera de esa nómina, los niveles de desconocimiento aumentan a punto tal que sería riesgoso para el éxito electoral.
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Juan Schiaretti y Martín Llaryora.
Qué tiene la oposición
Mientras tanto, el arco opositor presenta varios nombres con aspiraciones fuertes a nivel electoral. Entre ellos, se destaca el del radical Rodrigo de Loredo, quien debe renovar su banca de cara al próximo periodo y con la cabeza puesta en 2027 para la gobernación, según él mismo admitió.
Para De Loredo, el 2025 no será una parada sencilla. Con el radicalismo fraccionado debido a su apoyo explícito al Gobierno libertario, el ex candidato a intendente deberá superar a contrincantes internos como Ramón Mestre antes de consolidarse como candidato fuerte para la UCR cordobesa.
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Rodrigo de Loredo y Patricia Bullrich.
En la misma línea estaría expectante Luis Juez. Si bien el senador no debe renovar bancas, advirtió que en caso de que Schiaretti se presente al periodo electoral como candidato, estaría dispuesto a bajar de la Cámara alta para poder pulsear con un rival de “toda la vida”.
Por otra parte, asoma un nuevo espacio como La Libertad Avanza Córdoba. Desde allí, el diputado Gabriel Bornoroni, quien lidera el armado en el distrito para el Gobierno nacional, advirtió que el oficialismo irá con candidatos propios buscando ampliar la cantidad de bancas y cortando la necesidad de negociar con bloques como el del PJ cordobés.
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