En primer lugar, el partido K debe participar de las elecciones provinciales que se vienen. Y en segundo, asegurar un piso del 2% de los votos, algo que estaría todavía lejos de perforar.
En 2019, el Frente de Todos retiró a sus candidatos provinciales como señal de paz con el actual gobernador cordobés. Algo que terminó siendo infructuoso.
Por el momento, el panorama provincial es oscuro. Con pocos referentes visibles, como Carlos Caserio, la tarea de cara al 2023 será pesada, y mucho más si el barco nacional no se endereza.
Los dirigentes que actualmente acompañan el proyecto nacional en Córdoba aseguran que no dudarán en participar de las elecciones provinciales. Pero por lo bajo, admiten que tampoco participarán de un acto de inmolación en caso de que todo se vuelva inviable.
Más contenido de Urgente24
Héctor Magnetto y Paolo Rocca respondieron a Alberto y CFK
Gasoducto Néstor Kirchner: Citan a declarar al renunciado Kulfas
Combustibles: Esperando a Manzur al borde de la parálisis