“La Policía va a seguir trabajando a fondo en este caso. La detención de esta sospechosa es clave para el esclarecimiento, pero la investigación no termina acá. Habíamos solicitado la detención de otras personas, pero esos pedidos fueron rechazados. Vamos a profundizar la pesquisa para reunir más indicios contra quienes consideremos que pudieron haber tenido algún tipo de vinculación”, sostuvo el jefe de Policía, Joaquín Girvau.
El jueves, personal de la División Homicidios, encabezado por los comisarios Susana Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, presentó ante el fiscal Marcelo Leguizamón el pedido formal de detención de Gordillo. Los investigadores habrían reunido indicios que permitirían sostener que Gordillo participó de un encuentro sexual con Érika y Sosa durante la noche en la que la joven fue asesinada. No está claro si su participación estuvo vinculada de manera directa al crimen o a un eventual encubrimiento.
Gordillo mantenía una relación sentimental con el detenido desde hacía varios años. Personas de su entorno se mostraron sorprendidas al conocer su situación procesal. Ella fue mencionada por un empleado de Sosa, quien declaró que ella le entregó la llave de la camioneta Volkswagen Amarok V6 del acusado, que fue trasladada a la provincia de Buenos Aires pocos días después del crimen. Sosa fue detenido también en territorio bonaerense, aparentemente intentaba salir del país.
A medida que la actuación del Poder Judicial quedó más en entredicho, tal como lo denunció Urgente24, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, cuestionó la investigación: “Vemos con mucha preocupación que fiscales y jueces no están acompañando el trabajo que se viene haciendo”. Jaldo reveló que la Policía había solicitado allanamientos y detenciones el jueves, tras reunir indicios relevantes, pero ocurrió una demora injustificada de 3 días para que esas medidas fueran autorizadas. “Puede haber observaciones, pero de ninguna manera se puede tardar tanto y, encima, resolver de forma parcial. Ese retraso hizo perder tiempo valioso”, sostuvo.
Osvaldo Jaldo
La intervención de Jaldo ocurrió cuando las sospechas habían comenzado a escalar hacia el poder político, tal como ocurrió con el caso Lebbos en su momento. Será interesante conocer cómo sigue todo el caso.
Premonitorio, Néstor Luna escribió en la publicación Quorum:
"(...) La imagen del gobernador Osvaldo Jaldo observando Tucumán desde el aire no es una postal institucional: es una escena cargada de contexto. (...) Las encuestas y sondeos que hoy ubican a Jaldo en una posición de centralidad refuerzan una sensación conocida: la de estar arriba. No importa tanto el número preciso (volátil, discutible) como el efecto político que produce. Confirma una idea de control, de eje, de continuidad. Desde esa altura, el mapa parece responder a las mismas coordenadas de siempre.
Sucede que la política no se decide en el aire. Se decide abajo, donde el orden es menos prolijo y los sentimientos pesan más que los cálculos.
El poder, cuando se concentra, se vuelve silencioso. No por ausencia de voces, sino por exceso de filtros. Jaldo construyó un liderazgo donde las decisiones no circulan: se acumulan. No se delegan, no se discuten demasiado, no se comparten. No es improvisación ni coyuntura: es método. El poder se ejerce con control, con pragmatismo y con una desconfianza que funciona como resguardo. (...)".
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