Además, Caputo cuestionó el accionar de los gobernadores al señalar que su reclamo no estaría acompañado de acciones. Algo que un sector del campo tomó como oportunidad para doblar la apuesta e ir por otro de los yunques fiscales: Ingresos Brutos.
Ese gravamen, que depende de las provincias, fue cuestionado oficialmente Sociedad Rural de Río Cuarto (SRRC), quien en un comunicado aseguró que “queda bien reclamar por las retenciones”. En ese orden, el presidente de la entidad, Heraldo Moyetta, propuso pensar en una verdadera reforma tributaria, que abarque incluso a una de las principales fuentes de financiación para los estados provinciales.
“Creemos que, más allá de las retenciones, habría que pensar en una verdadera reforma tributaria mucho más moderna, con la que se logre terminar con las economías informales”, explicó Moyetta. Así, la entidad rural abarcó también la necesidad de un cambio en el régimen tributario provincial, con la eliminación de ingresos brutos.
“Por ejemplo en Córdoba, se sigue cobrando IIBB de manera indirecta, a través de los proveedores de servicio, a todo productor que se encuentra, precisamente, en actividad, sin contar los altos costos del inmobiliario rural, de combustible y tarifas que debe afrontar”, esgrimieron desde la SRRC.
Margen para el Gobierno nacional
Por otra parte, los productores de Río Cuarto dieron cuenta de algo de saldo para la paciencia con el Gobierno nacional. “Ojalá ese mismo énfasis lo hubiesen tenido allá por el 2008, cuando ya advertimos sobre que esta situación que vivimos hoy, iba a llegar y llegó, y le toca al gobierno que está hoy enfrentarlo, es nuestro deseo que lo pueda resolver porque, al menos en los dichos tiene la intención de hacerlo, como no la tuvo el gobierno anterior, algo que es importante tener en cuenta para poder ver de dónde partimos y por qué estamos como estamos”, aseguró Moyetta.
De esa manera, el reclamo del campo le daría tiempo de acción a la Casa Rosada, que buscará congelar la temática al menos hasta atravesar el periodo electoral del 2025. Tiempo que podría provocar la crisis vaticinada por productores según la urgencia que han comunicado.