Más tarde, una vez que terminó el cuarto intermedio de media hora, expuso el otro fiscal, Juan Manuel Dávila, que se centró en la figura penal de la coautoría, mostrando el rol de Ayton Viollaz que no solo filmó con el celular, sino que también habría golpeado a Fernando:
En un momento, se lo observó a Fernando arrodillado con la frente mirando hacia adelante. La persona que pasa por delante de él es Ayton Viollaz. Acto seguido, se ve a Fernando cambiando de posición, por lo que no tenemos dudas de que Viollaz lo agredió. Y esto tiene clara relación con las lesiones que se encontraron en los nudillos derechos de Viollaz En un momento, se lo observó a Fernando arrodillado con la frente mirando hacia adelante. La persona que pasa por delante de él es Ayton Viollaz. Acto seguido, se ve a Fernando cambiando de posición, por lo que no tenemos dudas de que Viollaz lo agredió. Y esto tiene clara relación con las lesiones que se encontraron en los nudillos derechos de Viollaz
En ese sentido, otro coautor para la Fiscalía es Ciro Pertossi, famoso por su frase ‘caducó’, señalado antes del juicio con menor implicancia como Viollaz, pero que “pegó una piña muy fuerte en la cara a Fernando, y luego Fernando cayó al piso, donde fue agredido entre cinco y seis personas que le dieron patadas y golpes de puño”, explicó Dávila citando al testigo Lucas Filardi, además de recalcar que en el jean de Ciro Pertossi se encontró sangre de Fernando.
De igual manera, Matías Benicelli es uno de los coautores, al ser retratado como uno de los que le pegaba patadas en el piso a Fernando. Las tres prendas de Benicelli —camisa, pantalón y zapatillas—tenían material genético de Fernando Báez Sosa, así lo expusó nuevamente la Fiscalía.
Asimismo, la responsabilidad penal como coautores también recae en Luciano Pertossi, debido a que “le pegaba a todos los que se acercaban para ayudar a Fernando”, según el alegato fiscal que rememoró el testimonio de Federico Tavarozzi, y a su vez el de Zapata, testigo que afirmó haber recibido una paliza por parte de Lucas y otros cinco, días previos al crimen de Fernando, lo que ilustra la búsqueda de pleito y violencia por parte de los imputados.
Aparte de referirse a Máximo Thomsen como el líder de la patota, el fiscal Dávila pidió al Tribunal de Dolores que “se forme una causa por separado por el delito de falso testimonio contra Juan Pedro Guarino y Nicolás Colazo”, el primero sobreseído y el segundo considerado como el rugbier Nº11. “Ellos mismos se ubicaron a metros del ataque y tan inmutados quedaron que no se acordaron de nada de lo que pasó: no tengo dudas que por una omisión mintieron”, sentenció.
Por último, Fernando Burlando concordó con la Fiscalía, en el pedido de sentencia a perpetua para los ochos imputados por la alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas:
Golpearon todos juntos a la víctima con la decisión de matarlo. Innumerables patadas, puntapiés, golpes de puño. Una voraz carnicería que se extendió durante 50 segundos, es el tiempo que les demandó matar a golpes a Fernando Golpearon todos juntos a la víctima con la decisión de matarlo. Innumerables patadas, puntapiés, golpes de puño. Una voraz carnicería que se extendió durante 50 segundos, es el tiempo que les demandó matar a golpes a Fernando
A su vez, el abogado de la familia Báez argumentó su hipótesis de premeditación -como la fiscal-, en las ‘tareas de inteligencia’ que realizaron los rugbiers en el lugar. Es decir, esperaron la retirada del patrullaje policial para poder ‘ejecutar el plan asesino sin ningún tipo de riesgo’, muy alejado de un delito de emoción violenta o un homicidio de riña (ya que ni siquiera peleó Fernando, estuvo en indefensión total).
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