Siguieron la explicación del "deslome" y el viaje en avión privado a Punta del Este, con filmación incluida y al confirmación de que a pesar de lo que había dicho Adorni, ninguno de los tramos aéreos fueron facturados a su nombre.
Se sumaron en los últimos días la revelación de la casa en un country en Exaltación de la Cruz a nombre de Bettina Angeletti, pareja de Adorni, pero que no figura en la declaración jurada del ministro coordinador, y las sospechas sobre los contratos de la empresa de ella, +BE, con firmas con intereses en el Estado.
Este aluvión profundizó la erosión de la imagen de Adorni, que había quedado afectada con el affaire del viaje a Nueva York. El otrora abanderado de la lucha "anticasta" quedaba expuesto en el usufructo de los privilegios que se pasó denunciando durante 2 años como vocero presidencial, primero, y como jefe de Gabinete después.
No le sueltan la mano, pero...
En el Gobierno, sin embargo, no le sueltan la mano a Adorni. No le pedirán la renuncia bajo la lógica de sostenerlo, pero también la de no entregarle su cabeza al "enemigo", un principio básico del poder. Aunque, se estaría analizando el costo a mediano plazo.
¿La permanencia de Adorni en un contexto de deterioro de la imagen del Gobierno frente a la opinión pública por la caída de la expectativas económicas no terminará siendo un salvavidas de plomo?
Por otro lado, está el impacto anímico de la crisis en el propio Adorni, lo que lleva a pensar en que el jefe de Gabinete podría dar un paso al costado por motu proprio. Los escándalos los volvieron presa fácil de la oposición, que lo espera con el cuchillo entre los dientes en el próximo informe de gestión ante el Congreso, que, según se informó, aún no ha sido solicitado desde la Casa Rosada.
También están las causas judiciales derivadas de todos los episodios. Todo este combo habrían derrumbado la credibilidad de Adorni, quien alguna vez fue una de las figuras mejos ponderadas de la administración Milei en las encuestas.
Danza de nombres
En ese clima, y como para alimentar especulaciones de recambio, aparece la danza de nombres de eventuales reemplazos. Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano y una íntima del Presidente, aparece en el radar. Ella hace saber que no está interesada en el cargo. Sin embargo, hay un dato que apuntala la versión: mediante un decreto, la ministra fue ubicada como jefa de Gabinete interina en caso de ausencia de Adorni.
De todas formas, la danza de nombres no se termina allí. Se menciona a Diego Santilli para dar el paso desde el ministerio del Interior. Pero el 'Colo' tiene en contra no ser del riñón de Karina Milei, a pesar de que tiene buena relación con ella.
La hermanísima puso a Adorni en reemplazo de Guillermo Francos como un espacio ganado en la pulseada con el asesor Santiago Caputo y se espera que quiera sostener esa influencia en el cargo.
Karinista pura cepa es Pilar Ramírez, legisladora porteña y armadora de LLA en la CABA. Se la nombró en las últimas horas como posibilidad.
En esa línea de pertenencia además sonaron los nombres de los primos Martín y Eduardo 'Lule' Menem. El primero preside la Cámara de Diputados y es una figura en ascenso dentro del universo libertario. El segundo es un personaje de bajo perfil, pero vital en el esquema de poder de Karina. Aunque, quedó señalado por el caso ANDIS y, por otro lado, podría tener un futuro en la SIDE si es que la hermana presidencial le gana esa colina a Caputo.
Otro de los nombres que circuló como posible recambio de Adorni fue el del canciller Pablo Quirno. De confirmarse, quien avanzaría fuertemente en el Gabinete es el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien Quirno reportaba cuando era secretario de Finanzas.
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