Pirámides de Egipto: Habrían detectado una 'nueva' estructura de 55 metros
Los científicos no pueden creer lo que está pasando en Egipto y sus pirámides. Afirman tener un 80% de confianza en que se trata de una edificación.
26 de marzo de 2026 - 20:06
Un equipo de científicos anunciaron el hallazgo de indicios geofísicos de lo que podría ser una segunda esfinge enterrada en la meseta de las pirámides de Giza, en Egipto. La detección se realizó mediante radares de apertura sintética y tecnología de percepción remota.
Cómo funciona la tecnología que "ve" bajo la arena de Egipto
La metodología aplicada por Biondi no es nueva en arqueología, pero su aplicación a esta escala sí resulta inédita. El radar de apertura sintética detecta variaciones en las vibraciones del terreno y ecos electromagnéticos para calcular la densidad del subsuelo metro a metro.
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A diferencia de los radares de penetración terrestre usados en décadas anteriores, esta tecnología satelital permite mapear zonas amplias sin contacto físico con el terreno.
Los resultados muestran:
Paredes macizas en pozos subterráneos
Galerías horizontales de extensión aún no determinada
Una profundidad que coincide con los pasadizos ya conocidos bajo la esfinge actual
Esto sugiere que ambas estructuras podrían estar conectadas subterráneamente, aunque esta hipótesis aún no fue confirmada.
La Estela del Sueño: ¿un mapa literal ignorado por siglos?
El soporte histórico más llamativo para esta teoría no es tecnológico, sino iconográfico. La Estela del Sueño, mandada a erigir por el faraón Tutmosis IV alrededor del 1401 a.C. entre las patas de la Gran Esfinge, muestra en su relieve central dos figuras de esfinges enfrentadas.
La egiptología clásica siempre interpretó esta imagen como un símbolo de dualidad religiosa vinculada al concepto de Maat (equilibrio cósmico). El nuevo análisis, en cambio, propone que podría tratarse de una representación literal del terreno.
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Todo tendría su explicación.
De confirmarse, esto implicaría que la meseta de Giza no fue diseñada como un conjunto de tumbas individuales, sino como un complejo especular basado en geometría sagrada, con un eje de simetría que las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino reforzarían.
La postura escéptica: Hawass y la comunidad académica
El hallazgo no convenció a los referentes de la arqueología convencional. Zahi Hawass, exministro de Antigüedades de Egipto y una de las voces más influyentes de la disciplina, rechazó categóricamente la existencia de una segunda esfinge.
Su argumento central: la meseta de Giza es uno de los puntos más estudiados y excavados del planeta. Ninguna misión anterior —incluyendo múltiples campañas con radares de penetración terrestre— arrojó evidencia física tangible de una estructura semejante.
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Zahi Hawass.
Expertos independientes advierten además que las formaciones de roca caliza en Egipto generan anomalías naturales con frecuencia. El agua subterránea y los cambios en la densidad del suelo pueden producir falsos positivos en escaneos satelitales, especialmente en zonas tan geológicamente complejas como Giza.
Qué viene ahora: robots en los túneles de Giza
El equipo de Biondi ya trabaja en la logística de una exploración de campo. El plan consiste en introducir pequeños robots con cámaras de alta resolución en los ejes verticales detectados por el escaneo, evitando así excavaciones invasivas que podrían comprometer el patrimonio protegido por la UNESCO.
La misión depende de la obtención de permisos del Gobierno egipcio, sin los cuales no es posible operar en la zona. De aprobarse, la exploración podría iniciarse a finales de 2026.
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Para la comunidad académica, sin una prospección in situ verificable, el hallazgo permanece en el terreno de la hipótesis.
Si los robots confirman la existencia de la estructura, el impacto sería histórico:
Reescritura de los modelos sobre el Reino Antiguo egipcio
Revisión de la capacidad arquitectónica atribuida a las civilizaciones antiguas
Reclasificación funcional de toda la meseta de Giza