Variante genética
Las nuevas variantes son subtipos del virus que son genéticamente distintos a la cepa original detectada por primera vez en Wuhan, pero no lo suficientemente diferentes como para constituirse en un virus distinto.
Con la pandemia de COVID-19 ya avanzada, se comenzó a informar la aparición de versiones del SARS-CoV-2 que podrían escapar a los anticuerpos neutralizantes.
Algunas de estas nuevas variantes, como B.1.1.7 (alfa), B.1.351 (beta), B.1.1.248 (gamma) y B.1.617.2 (delta), han sido clasificadas como “variantes de preocupación” por el Organización Mundial de la Salud (OMS).
Actualmente, la Delta está circulando a nivel mundial y ocasionando dificultades a la población con la vacuna. Debido a que es más infecciosa y podría evadir los anticuerpos neutralizantes, algunos países optan por colocar una tercera dosis de refuerzo.
Inmunidad
Estudios previos han indicado que la vacunación de individuos que tuvieron COVID-19 puede producir anticuerpos neutralizantes mil veces más altos que los inducidos por solo por infección o vacunación.
Estos resultados devinieron en una de las medidas para contener la pandemia, que es inducir la respuesta a través de una tercera dosis de refuerzo.
En este contexto, un nuevo estudio publicado en bioRxiv, una plataforma de investigaciones no revisadas por pares, se centró en comparar la respuesta de anticuerpos neutralizantes contra la cepa original que causa COVID-19 y las variantes en participantes vacunados, con y sin previa infección.
Los resultados demostraron que la inmunización de individuos que ya son seropositivos al virus aumenta la frecuencia, la potencia y la amplitud de los anticuerpos neutralizantes. Por tanto, esta estrategia podría resultar eficaz frente a variantes emergentes.
Además, el estudio reveló que la mayoría de los anticuerpos podrían neutralizar la variante original del SARS-CoV-2 de Wuhan, pero no necesariamente a las variantes beta y gamma. El porcentaje de anticuerpos que neutralizan las variantes alfa y delta es incluso menor.
Nuestros datos sugieren que las personas que son seropositivas después de la infección o la vacunación primaria producirán anticuerpos con mayor potencia y amplitud y podrán controlar mejor las variantes emergentes del SARS-CoV-2. Nuestros datos sugieren que las personas que son seropositivas después de la infección o la vacunación primaria producirán anticuerpos con mayor potencia y amplitud y podrán controlar mejor las variantes emergentes del SARS-CoV-2.