Descubrieron en un cometa una huella química que no existe en nuestro sistema solar
El observatorio ALMA detectó niveles récord de metanol en el cometa 3I/ATLAS, el tercer visitante estelar confirmado de la historia. Más alla del sistema solar.
16 de marzo de 2026 - 20:06
Un equipo de astrónomos acaba de publicar un hallazgo que sacude la comunidad científica: el cometa interestelar 31/ATLAS tiene una composición química radicalmente distinta a cualquier cometa conocido de nuestro sistema solar. Los datos son contundentes y las preguntas que abren son enormes.
El estudio, publicado en marzo de 2026 en The Astrophysical Journal Letters, revela que 3I/ATLAS contiene proporciones de metanol frente a cianuro de hidrógeno hasta 120 veces superiores a lo habitual. En la inmensa mayoría de los cometas estudiados, esa relación es mucho más baja. Acá, directamente, no tiene comparación conocida.
El descubrimiento lo realizó el observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado en el norte de Chile. El equipo liderado por Nathan Roth, de la Universidad Americana en Washington D.C., observó el cometa en múltiples fechas a fines de 2025, mientras se acercaba al Sol.
"Observar 3I/ATLAS es como tomar una huella dactilar de otro sistema solar", señaló Roth. La imagen es precisa: cada sistema planetario tiene su propia firma química, y la de este visitante es completamente diferente a la nuestra.
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Lo más llamativo es que el metanol no solo brota del núcleo del cometa. Los datos del ALMA muestran que los pequeños granos de hielo que forman la coma —el halo brillante que rodea al núcleo— actúan como mini-cometas: se calientan con la luz solar, liberan metanol y alteran la trayectoria del objeto de formas no gravitacionales.
Un viajero de otro tiempo
3I/ATLAS no es un cometa cualquiera. Es apenas el tercer objeto interestelar confirmado en atravesar nuestro sistema solar, tras 1I/Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Fue descubierto el 1 de julio de 2025 desde Chile, y los modelos orbitales indican que proviene del disco grueso de la Vía Láctea.
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Lo más impactante: se estima que tiene más de 7.000 millones de años, lo que lo hace más antiguo que nuestro propio sistema solar.
Como si fuera poco, en octubre de 2025 el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, detectó que emitía señales de radio. Algo nunca visto antes en un cometa. La ciencia, por ahora, no tiene respuesta.