Por otro lado, China pondrá astronautas en órbita con las misiones Shenzhou-20 y Shenzhou-21, así como de la nave de carga Tianzhou-9. Dichas misiones están dirigidas para la operación de la Estación Espacial China Tiangong.
En el plano del transporte, el país asiático hará pruebas con Qingzhou, una nave de carga que apunta a establecer un servicio de alta eficiencia y bajo coste. La misma sería utilizada para misiones de logística que trasladen insumos y equipos en hasta 2 toneladas.
Además, China avanzará en misiones de constelaciones satelitales con nuevos cohetes Long March. Los nuevos vehículos aumentarán sustancialmente la capacidad de carga y puesta en órbita, sobre todo pensando en el desarrollo de la red china de Internet satelital para competir directamente con Starlink.
China, exploración planetaria y un nuevo GPS
Durante 2025, el país asiático pondrá a prueba cohetes que serán la base de la exploración interplanetaria, incluyendo a la Luna y Marte. En ese sentido, al menos dos cohetes Long March serán puestos a prueba para determinar sus capacidades de atender futuras misiones tripuladas a ambos destinos.
A nivel “privado”, China también hará lanzamientos para proveer servicios de “turismo” espacial. En ese orden, el cohete reutilizable Zhuque-3 de LandSpace está programado para su vuelo inaugural en 2025.
Por último, China prevé avances con misiones destinadas a mejorar el monitoreo climatológico desde el espacio. También hará lo propio con el sistema de navegación satelital chino que pretende reemplazar al GPS estadounidense.