La investigación clínica constituye el 45,8% de la inversión total en investigación y desarrollo (I+D) del sector empresarial y concentra el 94% del financiamiento externo destinado a la I+D empresarial. Esto evidencia el elevado grado de especialización y dinamismo en esta área dentro del país.
¿Qué es la investigación clínica y por qué es clave?
La investigación clínica es el proceso mediante el cual se evalúan nuevos tratamientos, vacunas o medicamentos en seres humanos, con el fin de garantizar su seguridad, eficacia y calidad.
Se trata de una etapa crítica dentro del desarrollo de soluciones médicas innovadoras, regulada con los más altos estándares éticos y científicos.
Además de su impacto en la salud, su despliegue genera otros beneficios concretos como:
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Fortalecimiento de infraestructura, con equipamiento de última generación y sistemas de gestión de datos en centros de salud.
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Generación de empleo calificado, al demandar profesionales especializados en investigación.
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Acceso temprano a innovaciones, permitiendo que pacientes con necesidades no cubiertas participen en estudios que pueden mejorar su calidad de vida.
“Invertir en investigación clínica es apostar por el fortalecimiento del sistema de salud, el desarrollo de talento local, generar divisas para el país, proveer acceso a los pacientes a las medicinas y vacunas más innovadores. El impacto trasciende lo científico: se traduce en oportunidades concretas para profesionales, instituciones y pacientes”, destacó Jose María Palmeiro, Director Sr. De Investigaciones Clínicas de MSD Argentina.
Para que estas inversiones continúen creciendo, es clave contar con un entorno que valore y promueva la innovación de manera sostenida.
También, resulta fundamental sostener un diálogo constante entre todos los actores del sistema de salud: el sector público, las empresas privadas, las organizaciones de la sociedad civil y los propios pacientes.
Solo mediante la colaboración entre estos pilares será posible garantizar que el acceso a la innovación se mantenga como una prioridad.
Además, la sustentabilidad del sistema de salud aparece como un eje central. Esto implica trabajar en la optimización de tratamientos, fortalecer la generación de evidencia clínica local, facilitar el acceso a datos confiables y contar con marcos regulatorios que acompañen el desarrollo y protección de la innovación sin dejar de garantizar su llegada a quienes la necesitan.
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MSD destaca su compromiso con la investigación clínica en Argentina.
El compromiso de MSD
En su compromiso con la salud humana para brindar soluciones a enfermedades aún no tratadas, MSD lleva adelante más de 330 estudios clínicos en más de 50 países, que involucran a más de 106.000 personas.
Además, la compañía cuenta con más de 100 programas en fases tempranas y mantiene líneas de investigación activas en áreas como oncología, enfermedades infecciosas, neurociencia, inmunología, oftalmología, enfermedades cardiometabólicas, y vacunas.
En Argentina, ese compromiso se traduce en una presencia sólida y sostenida invirtiendo más de 120 millones de dólares en los últimos tres años.
Actualmente, la compañía lleva adelante alrededor de 110 protocolos clínicos activos, que involucran a aproximadamente 1.700 pacientes enrolados de manera voluntaria en todo el país.
Desde MSD, este trabajo está respaldado por un equipo de más de 140 profesionales especializados en estudios clínicos, junto a otros 120 expertos que operan desde el centro de procesamiento de datos de investigación que funciona en el país, uno de los siete que la compañía posee a nivel mundial.
Una historia que empezó hace más de 275 años y sigue transformando vidas
La fecha del 20 de mayo conmemora el primer ensayo clínico de la historia, realizado por el doctor escocés James Lind en 1747, que sentó las bases para la investigación clínica moderna.
En ese estudio, Lind trató de identificar la ausencia de vitamina C como causa del escorbuto, una enfermedad que afectaba gravemente a los marineros británicos. Su enfoque experimental marcó un antes y un después en la forma en que se investiga en medicina.
Más de dos siglos después, la investigación clínica se ha profesionalizado y sofisticado, pero su esencia sigue intacta: generar conocimiento confiable para ofrecer tratamientos seguros y eficaces.
Hoy, los ensayos clínicos se desarrollan bajo estrictos protocolos éticos, científicos y regulatorios, y están organizados en distintas fases que permiten evaluar cada aspecto del nuevo tratamiento de manera progresiva.
Fases de la investigación clínica
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Preclínico: se realizan pruebas de laboratorio y testeo en animales, como paso previo al estudio en humanos.
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Fase I: se introduce el nuevo medicamento. Participan entre 20 y 100 pacientes durante varios meses para determinar la dosis segura.
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Fase II: se reconocen los efectos terapéuticos y se identifican efectos secundarios. Incluye de 100 a 500 pacientes y puede durar hasta dos años.
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Fase III: se monitorean posibles reacciones adversas en un grupo de entre 300 y 3.000 pacientes. Esta fase puede extenderse entre uno y cuatro años.
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Fase IV: se realiza tras la comercialización del medicamento, con miles de pacientes. Permite evaluar la seguridad a largo plazo, el valor terapéutico y nuevas aplicaciones del producto.
Fuente: MSD Argentina
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