Pero Boris Johnson sobrevivió a la votación secreta: la mayoría favoreció a Boris Johnson por 63 votos. La política fue apoyada por 211 personas, 148 expresaron su desconfianza hacia él.
Tras el anuncio de los resultados, el representante de los conservadores Graham Brady dijo que el partido confía en Johnson. Los partidarios del primer ministro "golpearon las mesas con fuerza y durante mucho tiempo", informa el periódico.
En un sistema parlamentario como el de Inglaterra, el retiro de confianza significa una disolución automática del parlamento, una destitución del Primer Ministro y una llamada a nuevas elecciones.
Su victoria lo mantiene en el cargo como primer ministro de la segunda economía más grande de Europa, pero su posición "sale seriamente dañada". La deslegitimidad que está sufriendo desde el destape del escándalo parece aumentar a medida que pasan los meses. Hoy se trató de una moción de censura, impulsada por su propio partido. Aunque esto puede verse como una estrategia de los tories para salvar a su Primer Ministro, sabiendo que iban a contar con los votos necesarios de antemano.
Pero el riesgo estuvo: actualmente el partido de gobierno cuenta con 359 parlamentarios, lo que significa que al menos 54 legisladores han manifestado por carta no tener ninguna confianza en el primer ministro.
Según un un portavoz de Downing Street:
El primer ministro celebra que surja la oportunidad de poder defender su postura ante los diputados, y les recuerda que solo cuando estamos unidos y centrados en los asuntos que importan nos convertimos en una fuerza política formidable. El primer ministro celebra que surja la oportunidad de poder defender su postura ante los diputados, y les recuerda que solo cuando estamos unidos y centrados en los asuntos que importan nos convertimos en una fuerza política formidable.
En otras palabras, una clara una advertencia sobre el daño que puede suponer la imagen de un partido sumido de nuevo en una guerra interna.
El daño ya esta hecho
¿Podrá Boris Johnson seguir gobernando después del escándalo? Recordemos que la antecesora, Theresa May, sobrevivió ella misma a una moción de censura debido a cuestiones técnicas del Brexit, pero terminó renunciando por cuenta propia meses después.
Además, la cifra de oposición a Theresa May era mucho menor a la recibida hoy por Boris Johnson: correspondía a un 37% de oposición frente a un 41% de Johnson. Y aun así, a May se le hizo imposible seguir gobernando.
Además, esto demuestra una clara división dentro de su propio partido. Ya es pública una línea opositora dentro de los tories liderada por Jeremy Hunt, el principal rival de Johnson en las primarias de julio de 2019, de donde se eligió a Johnson como representante del partido.
Hunt además demostró su oposición a Johnson en su cuenta de twitter:
Los ciudadanos nos confiaron el poder, y los diputados conservadores saben, en su fuero interno, que no estamos ofreciendo a los británicos el liderazgo que se merece. No estamos ofreciendo la integridad, la eficacia y la visión necesarias para liberar el enorme potencial que tiene este país. Los ciudadanos nos confiaron el poder, y los diputados conservadores saben, en su fuero interno, que no estamos ofreciendo a los británicos el liderazgo que se merece. No estamos ofreciendo la integridad, la eficacia y la visión necesarias para liberar el enorme potencial que tiene este país.
Tal como lo identificó The Guardian, Johnson se volvió “un verdadero escapista político”. El problema es que en Inglaterra toda la atención y el esfuerzo político últimamente se dirigió justamente en eso; en evitar y evadir escándalos en vez de gobernar, cuando Inglaterra está enfrentando una de sus peores inflaciones en décadas y se está desarrollando una guerra en el continente europeo que repercute en su economía.
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