Hoy lunes (29/3) hubo movimientos en ambas Cámaras del legislativo para formular una solicitud de juicio político hacia Araújo. Además, de acuerdo con Correio Braziliense, el gobierno teme que si el ahora excanciller sigue en el cargo, los senadores pongan en práctica el IPC de covid-19.
Bolsonaro no quería despedir a Araújo pero sus asesores más cercanos le aconsejaron tomar está decisión para mantener una buena relación con el Congreso en un momento en donde el gobierno no goza de una alta popularidad debido a la pandemia por coronavirus y la crisis sanitaria del país.
El excanciller representa la extrema derecha del gobierno y debido a su postura ideológica radical, cerró puertas muy importantes en la diplomacia, como por ejemplo con USA y China.
La relación con China
El principal lado de desgaste de Araújo, señala el Folha, fue su relación con el principal socio comercial de Brasil: China.
El gigante asiático es el mayor exportador de Brasil de la materia prima utilizada tanto por el Instituto Butantan como por la Fiocruz (Fundanción Oswaldo Cruz) en la producción de inmunizadores contra el coronavirus.
Desde el inicio de su mandato, el excanciller impulsó una política antagónica con China. En marzo del 2019 afirmó que no reduciría la política exterior brasilera a una mera cuestión comercial. "Queremos vender soja y mineral de hierro, pero no vamos a vender nuestras almas", dijo en ese momento, refiriéndose a las ventas brasileñas a China.
Como era de esperarse, esto no cayó para nada bien en el sector de agronegocios, que es un gran vendedor para los asiáticos. Finalmente, con la llegada de la pandemia por covid-19, la relación con China llegó a su punto más bajo.
Además de seguir el discurso bolsonarista negacionista del virus y las vacunas, el excanciller afirmó reiteradamente que el covid-19 era un "comunavirus" al servicio de una trama globalista dedicada a imponer una agenda socialista en el mundo y acusando a China de ser el culpable.
La política adoptada dificultó las negociaciones con el gigante asiático de vacunas contra el coronavirus.
La relación con USA
Jair Bolsonaro, y por lo tanto el exministro Araújo, hicieron del trumpismo su caballo de batalla. Decidieron alinearse al discurso del expresidente estadounidense sobre la decisión de China de expandir el coronavirus apropósito.
Pero las relaciones se complicaron con la asunción del presidente demócrata Joe Biden. Araújo, explica Folha, fue marcado entre los diplomáticos estadounidenses como un fanático de Donald Trump y sus publicaciones en apoyo al ataque al Capitolio del 6/1, desencadenó las reacciones de altos funcionarios del Partido Demócrata.
Con su renuncia, varios diplomáticos brasileros en USA sintieron un "alivio" y tienen la esperanza de que la nueva persona que ocupe el cargo sea una oportunidad para que el país reabra los canales diplomáticos obstruidos por Araújo con la Casa Blanca.
Los nombres que se barajan
Según asesores presidenciales, a pesar de su renuncia, la idea es que el exministro permanezca en el cargo hasta que Bolsonaro defina quién lo reemplazará, detalla Folha.
Hay tres nombres que son los que más resuenan: el embajador de Brasil en Francia, Luís Fernando Serra; el Secretario de Asuntos Estratégicos, almirante Flávio Rocha, y la cónsul general de Brasil en Nueva York, Maria Nazareth Farani Azevêdo.
Serra cuenta con el poyo de la familia del presidente y la expectativa es que tenga una conversación con Bolsonaro en los próximos días. Por su parte, el almirante Rocha es un militar que, a pesar de no ser un servidor de carrera de Itamaraty, habla cinco idiomas y es conocido por su perfil moderado. Por último, Farani Azevêdo, aunque cuenta con el apoyo de diputados y senadores alineados a Bolsonaro, tiene una fuerte oposición por haber sido Jefa de Gabinete de Celso Amorin (PT).