La clave del éxito de este trabajo fueron sus estrictas condiciones: el plasma se aplicó a pacientes que tenían síntomas leves de coronavirus y siempre se administraba dentro de los tres días posteriores al inicio de los síntomas.
Pese a la aprobación de emergencia que recibió este tratamiento de parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), otras investigaciones no aconsejaban la terapia con plasma por no haber datos suficientes, y porque varios estudios comprobaban la poca efectividad del mismo en pacientes ya convalecientes e internados. Expertos consultados por el NYT consideran que el estudio clínico de la Fundación Infant comprueba precisamente este punto, y que la clave está en el momento en el que se aplica el tratamiento dentro del curso de la enfermedad.
Según Polack, el plasma podría ser una de las mejores opciones para países como Argentina ya que las infusiones de plasma cuestan menos de 200 dólares, "es más accesible, más económico y más universal".