El virus pone en jaque a los oficialismos latinoamericanos
Las políticas erráticas de Bolsonaro, la subestimación al virus y la clara posición anti-vacunas, han hecho que no sea el expresidente Inacio Lula da Silva quien esté llevando adelante su propia campaña para las próximas elecciones, sino que es el mismo covid-19 el que le está otorgando ese protagonismo.
De acuerdo con una encuesta sobre los comicios del 2022 realizada por la consultora Ipespe, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) tiene el 29% de intenciones de votos y está en un empate ténico con el actual mandatario brasilero. En suma, el sondeo indica que en una eventual segunda vuelta, Lula sería el vencedor con el 42% frente al 38% de Bolsonaro.
A medida que el tiempo pasa y la situación sanitaria se va agravando cada vez más, se observa cómo el coronavirus está poniendo en jaque a los oficialismos latinoamericanos. Brasil es un ejemplo más y Argentina no es la excepción. Por ejemplo, en el sondeo anterior de Ipespe, que se realizó hace un mes, Bolsonaro tenía el 27% y Lula el 25% de intenciones de voto en la primera vuelta, mientras que en un posible balotaje el actual mandatario estaba al frente con 41% ante el 40% de su opositor izquierdista.
Junto con la reducción de la intención de voto, vino un aumento de la imagen negativa del presidente de extrema derecha. Mientras que hace un mes atrás Bolsonaro tenía un 45% de imagen negativa, hoy tiene 48%. Asimismo, la encuesta también muestra que la política del gobierno ante el coronavirus es considerada como "mala" por más de la mitad de la población (58%).
Los demás gobiernos latinoamericanos, en especial el presidente argentino Alberto Fernández, deberían prestar atención a lo que le está sucediendo al oficialismo brasilero. El 2021 es un año protagonizado por elecciones: Bolivia, Perú, Ecuador y Chile las llevarán a cabo, aunque este último decidió posponerlas un mes. Argentina, mientras tanto, discute qué hacer con las primarias legislativas (PASO), pautadas inicialmente para el 8/8.
Nuevo canciller, ¿Giro de 180° en la política brasilera?
Bolsonaro juramentó el día de ayer (6/4) al ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Alberto França, y a otros 5 funcionarios. En su discurso de asunción, caracterizado por un tono sumamente conciliador, el nuevo canciller adoptó una postura distinta a la de su antecesor derechista Ernesto Araújo, haciendo hincapié en la cooperación internacional, en un momento en que Brasil se encuentra fuertemente aislado.
"Mi compromiso es llevar a Brasil hacia un intenso esfuerzo de cooperación internacional, sin exclusiones, y abrir nuevos caminos de acción diplomática, sin preferencias de un tipo y otro", dijo França citado por Ámbito Financiero.
Además, el nuevo ministro definió "tres urgencias" para su gestión: primero y principal, la cuestión sanitaria; siguiendole "la urgencia de la economía y la urgencia del desarrollo sustentable”, a la que también definió como “urgencia climática".
Este discurso muestra un alejamiento tanto de la posición del exfuncionario Araújo como del presidente Bolsonaro, caracterizada por la puesta en debate de la eficacia de las vacunas contra el coronavirus y la crítica al "climatismo" como una "globalización" del "marxismo cultural".
Sin embargo, según Ámbito Financiero, esta reorientación de la política brasilera llevadas a términos prácticos debe ser puesta en duda ya que França no deja de ser un ministro de Bolsonaro y, además, él mismo aclaró que “Brasil siempre ha sido un actor importante en el amplio espacio del diálogo multilateral. Eso no significa, evidentemente, adherir a cualquier tentativa de consenso que emerja en Naciones Unidas o en otras instancias".