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El Salvador, tal como la Argentina

"La población no pide propuestas, pide soluciones inmediatas. Y pide eso porque se encuentra en una situación de precariedad. Los partidos políticos lo saben y tienden a caer (o a lanzarse con apetito) en el populismo más simplista", afirmó Verónica Reyna, en la web El Faro, de El Salvador, analizando las elecciones que le concedieron una abrumadora victoria a Nayib Bukele. El concepto podría ser válido para la Argentina, también, en un año electoral.

Verónica Reyna es directora de Derechos Humanos de la organización no gubernamental Servicio Social Pasionista (SSPAS), que trabaja por potenciar el capital social de la sociedad civil en el castigado interior salvadoreño.

La católica apostólica romana Congregación Pasionista llegó a El Salvador en 1957, logró reconocimiento jurídico en 1964, trabajando en numerosos emprendimientos no comerciales; y desde 2009 se llaman Servicio Social Pasionista.

Verónica realizó reflexiones muy interesantes en la prestigiosa web El Faro, que también podrían explicar tendencias y preferencias en el Gran Buenos Aires, por ejemplo. Sucede que la democracia representativa está en crisis, en especial en las zonas de grandes necesidades. Esto significa que la agenda electoral cambia, y gana quien la interprete en forma más eficiente, aún cuando esto no resulte satisfactorio para las ideas de excelencia, meritocracia, etc. etc. etc.

Aquí algunas de las conclusiones de Reyna:

"Las elecciones del pasado 28 de febrero están cerrando sus últimos conteos y cada vez se tiene más claridad del gane arrasador de Nuevas Ideas. Este partido, promovido por el presidente Nayib Bukele, tendrá control total de las decisiones en la Asamblea Legislativa. (...)

En este proceso electoral la ausencia de propuestas en seguridad fue un elemento llamativo. La Plataforma por la Seguridad Ciudadana, una red de diversas organizaciones de la sociedad civil que trabajan en temas de seguridad, convocó el 9 de febrero a todos los partidos políticos en contienda para la Asamblea Legislativa a presentar sus propuestas en seguridad ciudadana. A esta convocatoria respondieron cinco partidos políticos: el FMLN, Nuestro Tiempo, PCN, Vamos y CD. Los partidos Nuevas Ideas, Gana, Arena, PDC y el candidato no partidario no respondieron a la invitación.

(...) Algunos partidos –los menos– hablaron del problema de las pandillas, ya sea desde la rehabilitación o desde la persecución del delito. Todos, eso sí, coincidieron en apostar a la prevención de la violencia como prioridad. Algunos hablaron de fortalecer a la Policía Nacional Civil; otros plantearon su preocupación por la participación de la Fuerza Armada en seguridad ciudadana y propusieron regresarle su carácter apolítico.

De estas propuestas tengo dos valoraciones personales. La primera es que la seguridad ciudadana parece no haber sido un tema central en estas elecciones, al menos no para la mayoría de las candidaturas que se lanzaron a alcanzar una diputación en la Asamblea Legislativa. Creo que esto se debe a que las preocupaciones mayoritarias de los partidos de la oposición se han alineado a la necesidad de defender la democracia y la institucionalidad, donde ven a Bukele como un riesgo al que hay que combatir. (...)

Por otro lado, creo que hay poco interés en hacer propuestas que les comprometan más allá de si fueron electos o no en este proceso electoral. Y es que parece que los partidos políticos ya no se cimentan a partir de imaginar y construir una idea de país, sino más bien con la intención de llegar a un poder que permita satisfacer intereses más personales e inmediatistas. (...)

La población no pide propuestas, pide soluciones inmediatas. Y pide eso porque se encuentra en una situación de precariedad. Los partidos políticos lo saben y tienden a caer (o a lanzarse con apetito) en el populismo más simplista. Así se explica, por ejemplo, que figuras como Guillermo Gallegos se sigan reeligiendo desde hace un par de décadas en la Asamblea Legislativa, anclado en su promesa de aprobar la pena de muerte en cada campaña. (...)

Si a este populismo simplista se le suma la disminución de homicidios y otros delitos, aunque no se sepa las razones de esta y tampoco se quiera saberlas –no porque la gente sea ingenua, sino porque está muy ocupada tratando de sobrevivir este país–, se tendrá muchas más posibilidades de contar con un respaldo popular amplio.

Una vez más la ausencia de propuestas ha ganado las elecciones, esta vez porque el Presidente y su partido político han sabido jugar mejor la carta del populismo: este Gobierno dio comida, dio dinero, bajó los homicidios e inauguró carreteras que otros habían empezado. Un país con hambre, sin dinero, con muertos a montones y que quiere ver cosas concretas, no papeles, va a votar por ese Gobierno y cualquier opción que lo fortalezca.

Hace falta entender esto y partir desde un punto de humildad para ver qué es lo que nos espera. Los partidos tradicionales, mientras tanto, no saben si reinventarse desde el elitismo intelectual o desde TikTok, porque lo que quieren es ganar la siguiente partida, no construir un país distinto. Los partidos políticos saben que hay mil formas de llegar a Roma, lo que no deciden es si les interesa o no llegar de forma ética.

En lógica con esta tendencia, el partido Nuevas Ideas optó por no presentar propuestas en seguridad, a excepción de una que fue la única para todos los temas: apoyar al Presidente en un plan de Gobierno todavía desconocido. (...)."

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