En su discurso, el líder brasilero se presentaba como una persona alejada de la corrupción y alguien con mano dura que iba a enderezar el país. Sin embargo, sus promesas y su discurso de campaña no se condicen con la realidad.
No sólo fue uno de los presidentes que peor manejó la pandemia de coronavirus, dejando a Brasil con una cifra de más de 7 millones de casos confirmados y más de 187 mil muertos, sino que también su gestión se vio manchada por la corrupción que él mismo dijo que venía a combatir. Las mismas problemáticas siguen afectando a la población de Brasil, hoy acrecentadas por el Covid-19: el desempleo alcanzó un record histórico el pasado mes de noviembre.
En suma, Bolsonaro ya tiene un claro adversario político, João Doria, gobernador de San Pablo, quien ha aumentado notoriamente su imagen positiva tras presentar una campaña de inmunización contra el coronavirus para su estado prevista para el próximo 25 de enero.
¿Llegará el actual líder de ultra derecha al final de su mandato o sufrirá su gran temido proceso de destitución antes de lograrlo? En caso de que se dé el primer hecho, ¿volverán en su contra como un bumerán los resultados de las elecciones que lo llevó a ser presidente de Brasil en 2019?