Buzios es una ciudad predilecta para los argentinos en materia de turismo: pero también hay muchos que residen allí, y que no dudaron en sumarse a las movilizaciones que encabezaron comerciantes y empresarios hoteleros esta mañana en la plaza de Armação dos Buzios, en el centro de la villa turística, en una protesta que finalizó con enfrentamientos con la policía.
El fallo indica que los restaurantes podrán actuar apenas con delivery y no podrán funcionar los hoteles, justamente en la época de temporada alta que ocurre la semana entre Navidad y Año Nuevo.
La decisión judicial establece que no se podrá permanecer en las playas ni en espacios públicos, además de la prohibición de fiestas, bailes, shows, ferias o similares.
Los números
Buzios registró una suba repentina de casos desde que flexibilizó totalmente sus actividades: en siete días los positivos subieron de 744 a los actuales 968.
Héctor Sirera, santafesino radicado en Buzios desde 1985 y dueño de la pousada Auberge de lã Langouste, en diálogo con el diario Clarín consignó que "es cierto que hubo relajación, hubo muchas manifestaciones políticas porque en noviembre hubo elecciones municipales y eso debe haber disparado la curva de contagios", aunque no comparte de ninguna manera la medida cerrar el turismo: "Este jueves ha sido uno de los peores días que llevo aquí en tantos años, ¿cómo van a cerrar las playas y a expulsar a los turistas, es una locura?", cuestionó.
"La situación de nervios y estrés que vivimos en estas horas es insoportable. Venimos de estar cerrados siete meses y ahora, que sólo recibimos turismo local, nos vuelven a decir que bajemos la persiana. De ninguna manera, es inviable", concluyó.
Desde el inicio de la pandemia murieron en Buzios 21 personas, mientras en todo el estado de Río de Janeiro los fallecidos suman 24.109.