“Entendemos lo devastador que ha sido esto para los residentes de Lords Court. Nos hemos disculpado y hemos estado trabajando arduamente desde entonces para tratar de reparar la relación con los residentes durante el último año desde que se encontró a Sheila. Lamentamos mucho que esto haya sucedido”, comunicó Peabody Trust en su página oficial.
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Sheila Seleoane, foto de pasaporte. Desde que se descubrió su cuerpo, los familiares en Sudáfrica a quienes nunca había conocido han mostrado más preocupación que en el Reino Unido.
No obstante, las disculpas públicas llegaron tarde ante los reiterados avisos de los residentes de Lords Court, que ponían toallas y ropas debajo de sus puertas, y mantenían cerradas sus ventanas para impedir que el olor nauseabundo ingresara a sus departamentos.
La fecha estimativa de defunción de Sheila, según los forenses, habría sido en agosto del 2019. Justo por esas épocas, la residente Chantel que vivía en el piso de abajo de Sheila, mientras cambiaba una lamparita, notó que del intersticio eclosionaban un montón de gusanos, y tras varias semanas éstos se convirtieron en una plaga: "Aparecieron en la habitación, la sala y el baño", recordó. "Te sentabas en el sofá y después de un rato veías uno aplastado. Era como vivir dentro de una película de terror", agregó.
Es realmente muy triste que alguien pueda estar (muerto) en su departamento por tanto tiempo y nadie lo encuentre, que nadie haga un esfuerzo para ponerse en contacto Es realmente muy triste que alguien pueda estar (muerto) en su departamento por tanto tiempo y nadie lo encuentre, que nadie haga un esfuerzo para ponerse en contacto
Varios avisos, pero restaron importancia
La secretaria médica y solitaria Sheila, usualmente pagaba el alquiler en fecha, pero no encendió las alarmas el retraso en el pago del departamento. La administración Peabody Trust sólo se limitó a enviarle mensajes de voz a su celular y correspondencia al domicilio. El cobro del alquiler pasaría luego a manos del gobierno.
De la misma manera, el trámite anual y obligatorio del control de instalaciones de gas en Londres se vio imposibilitado, ya que los contratistas no pudieron ingresar a la casa de Sheila, porque no “había nadie”. Entonces, Peabody Trust envió de nuevo, una serie de cartas a Sheila, y luego decidió cortarle el gas.
Un año después de la data de defunción estimativa, la Policía se presentó a la puerta del hogar de Sheila dada la presión de la vecindad que a menudo llamaba al 911 por el misterio de la desaparición de la huésped y los malos olores. Los efectivos sólo atinaron a golpear la puerta con sus puños, y se retiraron sin saber del paradero de Sheila. Pasarían 16 meses más hasta que encontrarían el cuerpo sin vida.
"No nos cuidan. No les importamos. Solo les importa el dinero y nada más. Ellos no saben las noches de insomnio que pasamos después de esto y cómo nos afectó. Todavía me afecta cada vez que salgo de casa: veo el departamento de Sheila y recuerdo constantemente lo que sucedió allí", lanzó Audrey a la BBC.
Al funeral de Sheila en Croydon Crematorium, a pocas millas de donde fue encontrada, sólo asistieron: su hermano Victor, un asesino convicto del que estaba distanciada, y un representante de Peabody.
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Audrey dice que los vecinos hicieron todo lo posible para dar la alarma de que algo le había pasado a Sheila.
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