Dicha sustancia se utiliza para Investigación bioquímica, uso médico, ciencias de la Tierra, aplicación de campo petrolero, productos cosméticos.
¿Ataque ecologista?
Las primeras conjeturas sobre el misterio de las aguas verdosas del Gran Canal apuntan, no sin razón, contra el movimiento climático.
Tal como contó Urgente24, tan hace una semana atrás los autopercibidos “ecologistas”, en nombre del medio ambiente arruinaron una de las fuentes más famosos en Roma: la Fontana de Trevi, esculpida por Nicola Salvi vertiendo un líquido negro, como una especie carbón vegetal, sobre una de las mayores fuentes monumentales del Barroco en Roma, punto turístico relevante en la capital italiana.
Afortunadamente no habría causado consecuencias porque no ha tocado las esculturas de la fuente, y debería ser posible quitarla pero costará una fortuna.
Por ello, la imagen que también circula en las redes sociales recuerda lo que ya sucedió en otras ciudades con las protestas de grupos ecoactivistas, pero por el momento ningún grupo se atribuyó la injerencia en el canal ni en sus redes ni en otro medio de comunicación.
Antecedente argentino
Al advertir el extraño misterio en el gran canal, atribuible a un ecologista, no pocos seguramente recuerden la controvertida y similar intervención del artista ambientalista argentino Nicolás García Uriburu en el mismo canal y alrededores.
En 19 de junio de 1968, con el mayo francés de trasfondo, este joven latinoamericano arrojó en los canales de Venecia un colorante orgánico inofensivo tiñéndolos de verde de una forma provocadora para concientizar sobre el medio ambiente. Nada menos que con la misma fluoresceína.
Sus seguidores sostienen que aquel por esta acción le devolvió al arte su espíritu rupturista y disruptiva y se convirtió en el pionero del Land Art, un movimiento en el que obra y paisaje se mezclan armónicamente.
Las autoridades, al desconocer el misterioso líquido, lo arrestaron y tildaron de "loco" y "terrorista" pensando que aquel había arrojado al agua un químico peligroso e inflamable. Pero luego, cuando avanzaron las investigaciones que demostraban que aquella sustancia no resultaba un peligro para la flora y fauna local, lo dejaron en libertad.
Según Infobae, el crítico de arte francés y amigo Pierre Restany más tarde catalogó al hecho como "un golpe maestro, una espléndida demostración de higiene moral del arte.
Blanca Isabel Álvarez Toledo, su mujer, testigo clave de la acción artística explicó el motivo de la elección de color en una entrevista con el mismo diario en 2018: "Se puede decir que el verde lo eligió a Nicolás porque el producto elegido al reaccionar con el agua daba verde. Y además él adoraba la naturaleza y el verde de las plantas. Por lo tanto, el verde lo eligió a él. Era un enamorado de la naturaleza y criticó total del statu quo en todo sentido".
Con todo, se podría conjeturar que detrás del misterio en el Gran Canal de Venecia está un discípulo italiano, argentino o seguidor de cualquier otro país de Uriburu, que repitió 55 años después con precisión la intervención con idéntico método en el mismo sitio de Italia.
Cabe destacar una clara distinción entre los ataques de los ecoprogresisitas actuales y de Uriburu; mientras que la obra del artista fue aparentemente inofensiva, los actuales activistas, bajo el mando de "Last Generation" con perspectiva moral e histórica limitada, no solo ponen, en cada uno de sus ataques, al patrimonio artístico, cultural y callejero en riesgo, sino que a veces lo estropean con daños irreparables.
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