Si el Covid-19 saltó al humano a partir de un animal, ya sea de manera directa o a través de una especie intermediaria, la mortífera peste porcina africana que afectó a China en 2018 podría ser el desencadenante que propició el salto.
Es que ese brote generó una interrupción en el suministro de cerdo en el país asiático, lo que provocó que la gente empezara a consumir carnes alternativas, lo que a su vez aumentó el contacto entre la población y potenciales patógenos.
El cerdo, explica el diario The Guardian, es la principal fuente de carne en la dieta china.
La peste porcina africana, por otro lado, no tiene tratamiento ni cura.
Por ello, una vez que aparece, lo que se hace es matar a los animales infectados.
Las restricciones al movimiento de los cerdos y los sacrificios llevaron a la caída en la oferta y el aumento de precios. Para mayo de 2019, el precio de la carne de cerdo en China había subido un 40%.
Así creció la demanda por fuentes alternativas de carne: estas incluyeron las de animales salvajes, aumentando las chances de contacto entre humanos y el coronavirus.
La conexión posible entre ambos fenómenos fue revelada por un equipo de científicos chinos y británicos, en un trabajo que aún está por ser publicado en una revista científica con revisión de los pares.
"Si más fauna salvaje entra en la cadena alimenticia de los humanos, ya sea a través de la caza o yendo al mercado y comprando diferentes fuertes de carne. Si eso incrementa, incrementan las oportunidades de contacto", dijo el autor del estudio, David Robertson, profesor de genómica viral y bioinformática de la Universidad de Glasgow. "Estás simplemente aumentando las oportunidades para que el virus del SARS-CoV-2 ingrese en los seres humanos."
De acuerdo al trabajo liderado por Robertson, la peste porcina africana habría causado una escasez de alrededor de entre el 40% y el 60% de la población porcina de China, causando una enorme disrupción en la industra de la carne de ese animal.
El primer brote de Covid-19 fue detectado en Wuhan pero es posible que el origen se encuentre en otro lado.
En enero de 2020, científicos chinos hicieron pública la secuencia genética del virus que pasó a llamarse SARS-CoV-2.
Desde entonces, los científicos han mostrado que el virus probablemente tenga al menos un ancestro lejano en unos murciélagos de la provincia china de Yunnan.
Entre los primeros casos confirmados de infectados, una mayoría había tenido contacto con el mercado de Huanan, donde venden mariscos pero también animales exóticos.
Pero el primer caso confirmado que hubo de Covid-19 no tiene conexión aparente con el mercado. Allí faltaría un eslabón.