UE-China: el acuerdo de inversiones que va llegando a su fin enciende la alarma en Estados Unidos

La Unión Europea (UE) y China se marcaron en una cumbre en abril de 2019 el objetivo de cerrar un acuerdo de inversiones antes de que finalizara el año 2020. Este lunes 28/12 los 27 Estados de la UE dieron su apoyo político. Fuentes diplomáticas señalaron que el acuerdo podría ser anunciado esta misma semana, aunque faltarían los procesos de traducción, aprobación y ratificación por parte de los países.
El acuerdo de inversiones es una pieza clave para las relaciones entre China y la UE, ya que implicaría grandes beneficios económicos para los países del bloque europeo y le abriría a los chinos nuevos mercados donde posicionarse. Sin embargo, los veintisiete se mostraron preocupados por la falta de compromiso del país asiático en cuanto a los estándares laborales y su negativa para ratificar los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Mientras que la guerra comercial entre Estados Unidos y China continúa, el país liderado por Xi Jinping busca poner de su lado a los europeos por lo que ofreció avances de último minuto en términos de acceso en sectores como las telecomunicaciones, los hospitales privados y las finanzas. Como era de esperarse, este accionar ya ha generado rispideces con la administración entrante del demócrata Joe Biden.
El acuerdo: beneficios y obstáculos.
Se trata de un texto que busca garantizar las condiciones de actividad de los empresarios cuando invierten en la UE y en China. Pretende mejorar el acceso al mercado chino a las empresas europeas y aumentar la transparencia de los subsidios estatales para garantizar la competencia de las compañías en igualdad de condiciones.
El acuerdo de inversiones con China es considerado un punto fundamental para la agenda económica de la UE. El bloque europeo es el principal socio comercial de China, que a su vez se convirtió en el tercer trimestre de este año en el primer socio de la UE, por delante de Estados Unidos. Bruselas está interesada en asegurar su presencia en el mercado chino luego de haber sufrido la tregua comercial firmada en enero del 2020 entre estadounidenses y chinos, quedando al margen. Por su parte, el gigante asiático quiere reforzar su acceso al mercado europeo, ya que padece las protecciones aplicadas por la UE para sus sectores “estratégicos”. Huawei, su líder mundial en teléfonos inteligentes, fue excluido del mercado de equipos para la red 5G en muchos países de la UE. Beijing reclama garantías de acceso a los mercados públicos del bloque europeo y a sectores como las telecomunicaciones y las infraestructuras de energía.
Un punto crucial y que obstaculiza el acuerdo es que la UE quiere que China ratifique el conjunto de las ocho convenciones de la OIT. Sólo lo ha hecho con cuatro de ellas, quedando las más importantes referidas a la prohibición del trabajo forzado y la garantía de las libertad sindicales. Las últimas semanas, el país asiático estuvo en el ojo de la tormenta debido a que salió a la luz la represión de los musulmanes uigures en la región de Xinjiang. El país de Xi Jinping no admite que el uso de trabajadores uigures equivalga a trabajos forzados. Este fue el motivo por el cual muchos eurodiputados desconfían de un acercamiento con China y ponen, también, sobre la mesa el fin de la autonomía de Hong Kong por las continuas supresiones de la libertad de expresión. Sin embargo, si los veintisieste estados quieren cerrar un pacto, probablemente se vean obligados a ceder.
Raphaël Glucksmann, eurodiputado del grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, citado en Le Monde, se preguntaba: "¿están la Comisión y los Estados miembros contentos con las palabras, con las promesas que no comprometen de ninguna manera a los dirigentes chinos? ¿Seremos capaces de garantizar la aplicación de este compromiso? ¿Será posible ir a verificar, en el terreno, que los campos están cerrados, que no hay trabajos forzados? No sería la primera vez que un dictador firma un texto internacional sin respetarlo".
Los roces con Estados Unidos.
La administración Biden podría presionar a la UE para que renuncie a este acercamiento. Jack Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, hizo un llamado de atención al bloque europeo en su Twitter donde publicó: “la Administración Biden-Harris agradecería consultas tempranas con nuestros socios europeos sobre nuestras preocupaciones comunes sobre las prácticas económicas de China”.
Uno de los puntos de la agenda trasatlántica que estará en discusión entre la UE y Biden es la necesidad de coordinar mejor sus posiciones respecto a China. Sin embargo, el bloque europeo está empujando de forma urgente a favor del acuerdo. Dentro de la UE hay posiciones divididas. Algunos estados miembros, como Francia, sostienen que se debe adoptar un discurso de mayor autonomía estratégica respecto al país norteamericano y creen que este acuerdo favorecería esa posición. En suma, el ministro de asuntos exteriores polaco, Zbigniew Rau, instó a la UE a no precipitarse y dijo que debería cooperar más con Washington. Por su parte, otros países, como Alemania, creen que antes de la búsqueda de autonomía es necesario priorizar la reconstrucción de lazos con Estados Unidos y apuestan por el acuerdo de inversiones con China por los intereses económicos que están en juego.
Por el momento, el objetivo en la UE sigue siendo cerrar el acuerdo antes de que concluya el año 2020. Sin embargo, esto podría ocasionar que las relaciones con la administración demócrata estadounidense entrante empiecen con el pie izquierdo.