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Trump quiere encontrar los votos que perdió sin importarle las consecuencias

El Presidente de los USA cargó contra contra el secretario de ese Estado, el republicano, Brad Raffensperger, al decirle que puede “cometer un delito” por no atender el pedido. Fuerte repudio de 11 ex funcionarios de igual rango anteriores quienes pidieron a las Fuerzas Armadas que no obedezcan ninguna orden irracional de sacar sus ejércitos a la calle.

El Presidente de USA, presionó a un alto cargo de Georgia para revertir los resultados electorales: “Solo quiero encontrar 11.780 votos” le dijo sin medir que sus palabras incluirían el uso de la fuerza 

En una grabación obtenida por ‘The Washington Post’, el presidente advierte al secretario de ese Estado, el republicano Brad Raffensperger, que puede estar “cometiendo un delito” por no atender a sus demandas. 

El audio que muestra la publicación es una larga llamada telefónica donde Donald Trump presionó al secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, para que “encontrase” los votos suficientes que revirtiesen la victoria electoral del demócrata Joe Biden

La grabación de una hora de duración, deja claro que  el mandatario advierte a Raffensperger que cometer “un delito” por no atender a sus demandas. “Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos. Porque ganamos el Estado”, afirma el magnate neoyorquino, que sigue batallando contra los comicios, pese a que la justicia ha desestimado sus acusaciones de fraude.

Biden, quien jurará como presidente el próximo 20 de enero, venció a Trump en el Estado de Georgia por 11.779 votos, según el escrutinio -contando dos veces- certificado por el Estado.

El Presidente trató de anular este resultado y el de otros Estados que fueron claves en su derrota, como Arizona, Wisconsin, Pensilvania y Michigan, pero chocó contra los tribunales, incluido el Supremo, y el fiscal general nombrado por él mismo, William Barr, que no halló irregularidades de entidad suficiente como para cambiar el desenlace.

La tensión transmitida en la llamada del primer sábado del año para cambiar el cómputo resulta desconcertante. “La gente de Georgia está enojada, la gente del país está enojada [...] Y no hay nada malo en decirlo, ¿sabes? Creo que te fallaron los cálculos”, comenta Trump al funcionario de Georgia, según el extracto publicado por The Washington Post. Raffensperger le responde: “Bueno, señor presidente, el reto al que usted se enfrenta es que sus datos están mal”. En otro momento, el presidente lanza una velada amenaza. “Eso es un delito”, señala, arguyendo que se destruyeron miles de votos trumpistas, “Y no puede dejar que eso ocurra. Es un gran riesgo para ti y para tu abogado, Ryan Germany, el abogado del secretario de Estado de Georgia”.

El intercambio es reflejo de las presiones a las que el presidente de Estados Unidos sometió a las autoridades electorales de su propio partido, que salieron a defender la integridad del sistema electoral del país. Trump admitió su llamado al alto cargo de Georgia en el domingo (03/01)  en su cuenta de Twitter y lo acusó de “no tener ni idea” y de no ser “capaz” o no estar “dispuesto” a responder sus preguntas sobre la gestión de las papeletas, sobre la que la justicia no ha hallado problemas.

La revelación de esta llamada telefónica despertó críticas de nombres importantes del partido. El expresidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, de los medios, rompió su discreción con un comunicado en el que denunció: “Es difícil concebir un acto más antidemocrático y anticonservador de una intervención federal para revertir los resultados certificados por los Estados y privar del derecho a voto a millones de estadounidenses”. El senador por Utah Mitt Romney, crítico habitual de Trump, afirmó que jamás podría haber imaginado “que estas cosas ocurrieran en la mayor democracia del mundo”.

La polémica llamada trasciende a dos días de unas elecciones cruciales para la era Biden que tienen lugar en Georgia. Demócratas y republicanos se disputan los dos escaños que corresponden a este Estado en el Senado y que decidirán el control de la Cámara alta, clave para el margen de maniobra en la nueva Administración de Biden.

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