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Siamo disperati: Stanchi, stufi e denunciati

Italia, uno de los países más afectados por la oleada original de COVID-19, se está derrumbando bajo la segunda ola que se estrella en Europa. A diferencia de otros países de Europa , no ha introducido un segundo bloqueo nacional, sino que ha asignado a cada región un color diferente (rojo, naranja o amarillo) con restricciones escalonadas que reflejan la gravedad de la situación. Sin embargo, las cifras parecen cada vez más sombrías. La mayoría de los hospitales en Italia que tratan a pacientes con Covid-19 se encuentran bajo una enorme presión debido a la falta de personal médico, con médicos y enfermeras que ya se han enfrentado a la primera ola en muchos casos agotados y desanimados. “La adrenalina que sentíamos desde la primera ola ha sido reemplazada por el cansancio y la ira”, le confesó Silvia Giorgis, anestesióloga del hospital Maria Vittoria, de Turín, a la revista Time. “En los últimos meses no se hizo nada para prevenir esta situación”. Ese es el escenario de la denuncia contra la Organización Mundial de la Salud por complicidad con el gobierno italiano .

Importante considerar la saturación, el cansancio, el hartazgo y la presión que hay en Italia.

Italia fue el primer país europeo en ver un brote grave de COVID-19. Durante esa primera ola, trabajadores médicos de toda Italia, así como de otros países, desde Rusia a Cuba, fluyeron hacia la “zona roja” en Lombardía. Esto ya no es posible, ya que el virus es ahora un fenómeno tan extendido que se necesitan médicos en todas partes. Y son 7 las regiones de Italia con color rojo.

En la primavera, hospitales enteros se habían convertido para admitir pacientes con COVID-19, con médicos de otras especialidades trabajando para derrotar al virus, incluso si no tenían experiencia con enfermedades infecciosas o respiratorias. Ahora ya no pueden permitírselo, por temor a negar el tratamiento a personas con enfermedades crónicas que durante meses no han recibido la atención adecuada.

También hay una creciente escasez de especialistas, ya que los recortes sistémicos en el sistema de salud italiano durante los últimos veinte años han creado una enorme brecha entre el número de personas que se jubilan y las que están calificadas para ingresar a la fuerza laboral. “La brecha que se está creando es de 20.000 puestos de trabajo”, dice Filippo Anelli, director de la Federación Nacional de Órdenes Profesionales de Médicos de Italia (FNOMCeO). 

“El resultado es que los médicos están abrumados con el trabajo. Hemos estimado que, en conjunto, trabajan horas extra durante más de 15 millones de horas al año". La pandemia ha empeorado la situación, dice. “Los médicos fueron generosos, pero ahora muchos están agotados”, explica.

El problema no es la falta de candidatos interesados, sino la inversión en formación. Este año, 23.000 estudiantes de posgrado tomaron el examen para obtener una beca para la escuela de especialización (el equivalente a una residencia en USA), pero solo 14.500 recibirán una, dice Anelli. “En los últimos años, el número de admitidos fue aún menor”.

En algunas regiones, la escasez de personal médico se ha abordado ampliando los programas para contratar médicos jóvenes con experiencia limitada o nula. En Piamonte, una de las regiones más gravemente afectadas durante esta segunda ola, la facultad de medicina de la Universidad de Turín acordó proporcionar a la administración local residentes mayores y menores para ayudar a manejar la pandemia. 

Sin embargo, las Unidades de Crisis y las oficinas de recursos humanos de los hospitales también están reclutando de forma independiente a quienes obtuvieron su título hace solo unos meses, sin siquiera haber comenzado su residencia.

Paola Molino, directora del departamento de emergencias y coordinadora de los pisos COVID-19 en el hospital de Rivoli, cerca de Turín, dice que está empleando a docenas de graduados recientes en todas sus salas de COVID-19 excepto en la UCI. “Durante esta segunda ola, los especialistas en otras disciplinas son mucho más reacios a lidiar con este virus. La primavera pasada se pusieron a disposición, pero ahora están más cansados, más asustados y también están enojados porque han visto que se ha hecho poco para reorganizar el sistema ”, dice.

Entre los médicos jóvenes que Molino reclutó, los que adquirieron experiencia durante la primera ola ahora están entrenando y ayudando a otros. “Después de todo, estamos tratando con una sola patología, con síntomas precisos. No es necesario ser omnisciente”, dice. No deja solos a esos jóvenes colegas, añade. "Saben que pueden llamarme cuando lo necesiten".

Es el contexto para el nuevo hecho grave, en parte ya anticipada por Urgente24.

Zambon

Debido a una causa judicial para determinar las responsabilidades de los funcionarios sanitarios en Italia, se reveló que la OMS quiere impedir la difusión de un informe que perjudicaría a las autoridades italianas, según detalla el diario británico The Guardian.

Francisco Zambon, científico de la OMS, junto con 10 colegas de toda Europa, fueron quienes elaboraron el informe que revelaba la mala gestión por parte del gobierno italiano al inicio de la pandemia y cuyo objetivo era brindar información a los países a los cuales el virus aún no había afectado.  

El documento titulado “An Unprecedented Challenge: Italy’s First Response to Covid-19” (Un desafío sin precedentes: la primera respuesta de Italia al covid-19) fue publicado en el sitio web del organismo el 13 de mayo y retirado al día siguiente. Sin embargo, no fue hasta el mes de agosto que The Guardian se percató de lo sucedido.

El informe cuenta con 102 páginas en las cuales se detalla que Italia tenía un plan de contingencia para pandemias desactualizado e inadecuado, por lo que trajo aparejado la “improvisada y caótica” atención de los hospitales. En suma, se señala que las autoridades italianas tardaron bastante tiempo en tener directivas claras.

Según el período británico, fue Ranieri Guerra, subdirector general de la OMS para iniciativas estratégicas quien ordenó que se eliminara dicho informe. Guerra fue director general de salud preventiva del Ministerio de Salud de Italia entre 2014 y finales de 2017, por lo que el documento lo afectaba de una u otra manera por la poca preparación previa a una pandemia. Además, Guerra integra el grupo asesor del gobierno italiano actualmente.

La cifra de muertes producto del Covid-19 ya superó las 60.000 en Italia. La región más golpeada por el virus fue Lombardía, para cuyos fiscales esta investigación es fundamental para poder llevar adelante la causa que responsabiliza penalmente a las autoridades italianas por el manejo de la pandemia.

Francisco Zambon ha sido citado a declarar tres veces, pero la OMS se lo ha impedido sosteniendo que tiene inmunidad para testificar. Sin embargo, el científico sostuvo que él quiso ir a declarar pero que no se lo permitieron y que recibió amenazas por parte de Guerra. A pesar de informar en el organismo de dichas presiones, nadie hizo nada.

La OMS dijo a The Guardian que “están trabajando con el gobierno italiano para aclarar el asunto” y sostuvo que el informe “contenía inexactitudes e inconsistencias”. Si los fiscales de Bérgamo, Lombardía, encuentran que Italia no ha actualizado su plan de pandemia, entonces todos los ministros de salud y primeros ministros desde 2013 corren el riesgo de ser juzgados.

 

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