El científico también señaló que la garantía de que la persona vacunada con la vacuna rusa no se enfermará con Covid-19 es del 96%. Si ocurre la infección, procederá de una forma mucho más leve.
“Si una persona cae en este 4%, la enfermedad se manifestará en forma de secreción nasal, tos y baja temperatura. El agente causante de la infección no descenderá a los pulmones”, afirmó.
El alcohol
En tanto, un informe muy interesante de Olga Mescheriagina, en la web Expert:
La vacunación salvadora resultó si no bajo la amenaza de interrupción, bajo amenaza de una postergación. Fueron los expertos los que salvaron la situación.
Los rusos se enfrentaron a una elección digna de una tragedia de Shakespeare. Por un lado, comienza la vacunación contra el coronavirus en el país, puede vacunarse y al menos protegerse parcialmente a sí mismo y a sus seres queridos. Por otro lado, según varios funcionarios y médicos, no será posible beber alcohol antes y después de la vacunación. Además, según una versión, casi 2 meses. ¡Y esto es en vísperas de las fiestas de Año Nuevo! Esta realmente es una razón para el conflicto cognitivo.
Los rusos, de hecho, aparecen como una nación totalmente bebedora sólo en chistes y películas occidentales. De hecho, el año pasado la OMS desmintió con éxito este mito, declarando que de 2003 a 2016 el consumo de alcohol en Rusia se redujo en un 43%. La organización señala que esto ya ha provocado una mema de la mortalidad en nuestro país: de 2003 a 2018 disminuyó en un total de 39% para los hombres y 36% para las mujeres. El punto, por supuesto, no está solo en la "serpiente verde", sino que su papel en el proceso es una de las claves.
“La fuerte caída en el consumo de alcohol casero, de contrabando o ilegal en Rusia se debe a la adopción por parte del gobierno de una política de control del mercado del alcohol con base científica. Estos resultados muestran que medidas como la introducción de sistemas de seguimiento, los aumentos de precios y la disponibilidad limitada de alcohol están ayudando a salvar vidas y sistemas de salud. Confío en que otros países de Europa adopten políticas similares para proteger la salud humana”, dijo Carina Ferreira-Borges, Directora del programa “Alcohol y Drogas Ilícitas”, de la Oficina Regional de la OMS para Europa.
Es cierto que el coronavirus estropeó las estadísticas. Con el estallido de la pandemia, algunos ciudadanos decidieron que el alcohol no solo era dañino, sino también beneficioso. Si es con fines médicos, es decir, para combatir el coronavirus. Y como antidepresivo.
Según el Centro de Investigación sobre el Mercado Federal y Regional del Alcohol, citado por Rossiyskaya Gazeta, durante el período de autoaislamiento, en abril, los rusos compraron un 5,16% más de alcohol que un año antes. Sin embargo, ahora los médicos están sugiriendo abandonar este medio profiláctico y recreativo en favor de las vacunas.
Más graduación, menos beneficio
La primera señal fue el consejo de la viceprimera ministra Tatiana Golikova de no beber durante la vacunación contra el COVID-19 durante 42 días. Los colores fueron espesados por Anna Popova, directora de Rospotrebnadzor (el servicio federal de control sobre el consumo de alimentos y medicamentos de Rusia, HK), quien advirtió al aire de la radio “KP” que era necesario dejar de beber alcohol al menos 2 semanas antes de la vacunación.
“Al menos dos semanas antes de la vacunación eso absolutamente necesario –explicó refiriéndose a la abstención alcohólica-. El desarrollo de la inmunidad es de 21 días entre las dos inyecciones y otros 21 días después de la segunda, 42 días en total”, explicó Popova.
“El alcohol es una carga para el hígado. El alcohol etílico se procesa en el hígado en alcohol metílico, y luego se forman allí moléculas que son muy tóxicas. Y la vacuna también afectará al hígado. ¿Y si esto también es un punto débil de una persona, por ejemplo, si tuviera hepatitis?", - se preguntó Vladislav Zhemchugov, médico inmunólogo, comentando esta recomendación a Life.ru. Señaló que la abstinencia no es fatal. Pero si "la vacuna se forma incorrectamente", todos los esfuerzos serán en vano.
Total: 56 días. Casi 2 meses completos. Por cierto, tampoco se recomienda fumar: fumar y todo lo que puede irritar los pulmones tampoco es beneficioso, dijo Popova.
Las cifras anunciadas han causado "malestar entre las masas", al menos en las redes sociales. No es que la economía se vea diezmada por el COVID-19 y la baja en los precios del petróleo, ni que los productos suban de precio y ni siquiera las escandalosas acciones de funcionarios de todos los rangos y franjas. De lo que se trata es de esta recomendación para no beber. ¡Hasta 2 meses! ¡En vísperas de Año Nuevo y de otras festividades tan queridas por el corazón ruso! Incluso aquellos que se permitieron el alcohol en esas mismas fiestas tuvieron que pensarlo con mucho detenimiento y determinación. La vacunación salvadora de vidas, con la que tanto contaban los líderes del país tratando de evitar los bloqueos, resultó si no bajo la amenaza de una prolongada interrupción, al menos de una definitiva postergación.
El champán no está prohibido
Fueron los expertos quienes comenzaron a salvar la situación. El académico Alexander Gintsburg, director general del Centro de Investigación Gamaleya salió a aclarar que esto no era una prohibición total.
"Esta es solo una limitación razonable del consumo hasta que el cuerpo haya formado su propia respuesta inmune a la infección por coronavirus", puntualizó el científico al portal RBC. Agregó que en general estas medidas son recomendables para cualquier vacunación, porque el consumo excesivo de alcohol reduce la inmunidad y con ello la efectividad de la vacuna. Alexander Gintsburg señaló que los médicos recomiendan encarecidamente abstenerse de consumir alcohol durante los tres días posteriores a cada inoculación. Bueno, 6 días no son 56… Además, según el director del Centro Gamaleya, "una copa de champán nunca ha dañado a nadie, ni siquiera al sistema inmunológico".
La bióloga Ancha Baránova, hablando con “Izvestia”, recordó que según los estándares de la OMS, una dosis de alcohol equivalente a 10 gramos de alcohol puro no presenta riesgos para la salud. Esto es, por ejemplo, 100 gramos de vino seco. Sin embargo, los expertos enfatizan en que no se debe elegir entre dos licores.
Muchos científicos coinciden en que un par de copas de champán es una opción segura. Esta opinión fue expresada por el virólogo Alexandr Chepurnov a RBC. Chepurnov es investigador líder en el Centro Federal de Investigación de medicina fundamental y traslacional.
Alexei Agranovsky, catedrático de la Universidad Estatal de Moscú, puntualizó que “el abuso de alcohol puede evitar que el cuerpo forme una respuesta inmunitaria. Pero beber champán estaría bien, porque un buen estado de ánimo para la inmunidad no es menos importante que renunciar a los excesos”, cree el científico.
Buen humor, actitud optimista: muchos expertos dicen que todo esto es muy útil para las vacunas. Sin embargo, este 2020 ya en retirada (¡alfombra roja para él!) fue tan difícil para muchos rusos que la propuesta de conservar el optimismo y además en “modo sobrio”, suena bastante utópica. Por otro lado, ¿por qué no inocularse, obteniendo así ese motivo mismo de optimismo para el próximo año?