"Lamentablemente, las divergencias de opinión entre la ciudadanía se profundizaron tanto que resulta difícil encontrar temas de conciliación. El más grave de éstos desacuerdos es el de la legitimidad y funcionamiento del propio sistema político, cuestionado por Donald Trump durante toda su administración. De acuerdo a su creencia, la democracia norteamericana es rehén de las capas sedimentosas de burocracias que velan por sus propios intereses", agrega
Los hechos del 6 de enero son un síntoma una expresión desmedida y cinematográfica que canalizó el descontento de un sector de la población sobre la totalidad del sistema político. En un país que nació de una revolución en busca de la libertad y que no tuvo interrupciones de régimen, es un ataque a la propia identidad cultural de los Estados Unidos.
A pesar de las expresiones de condena de los hechos por la mayor parte de los integrantes del partido republicano, las acciones tomadas al respecto han sido híbridas. Lo encuentran a Trump responsable de implícita anuencia con los manifestantes, pero no acompañaron su segundo impeachment por “incitación a la insurrección”. Solo siete senadores republicanos escoltaron el proyecto.
Lo que queda claro es que para que éstas situaciones no vuelvan a repetirse, será necesario encauzar nuevamente a este sector descreído hacia la participación política por vía democrática. gestionar sería la palabra para el mundo empresario; conducir es la expresión local para la política.
Dall’Ongaro detalla que para Juan Perón "conducir" era "el arte y ciencia de aunar voluntades hacia un objetivo común". Pero para que pueda darse, es necesario preparar a quienes serán conducidos; generar en ellos la voluntad de someterse a tal circunstancia. La preparación es doble, moral e intelectual. Por moral, en tanto, que la causa individual se corresponde con el bien colectivo y supone vocación de servicio. Es intelectual porque supone incorporar los conocimientos necesarios para cumplir con el rol que ocupa cada uno dentro del espacio político que integra.
El Profesor de la USAL reconoce que, "Así y solo así, podrá transformarse la desidia en un proyecto positivo y saludable para el sistema político, que esté dentro de los límites que definen la legalidad de la participación ciudadana". Prescindiendo de la terminología, usamos aquí los conceptos como ideas y no ideologías.
"Para resguardar la salud de la democracia de los Estados Unidos los descontentos deberán encontrar a su "conductor"; aquel que esté dispuesto a escuchar y volcar positivamente la voluntad de transformación. Al mismo tiempo, el que conduzca deberá asumir el compromiso moral de ser responsable de las consecuencias de sus acciones para el pueblo de Norteamérica". concluye el analista.