En consecuencia, este viernes 27/09 a última hora, el Congreso decidió citar al Secretario de Estado, Mike Pompeo a declarar y le exigieron que presente ciertos documentos relacionados con los tratos del presidente con Ucrania. A su vez, le ordenaron que pusiera a disposición a cinco funcionarios del Departamento de Estado para las declaraciones en las próximas dos semanas. "Los documentos citados serán parte de la investigación de destitución y se compartirán entre los Comités. Su incumplimiento o negativa a cumplir con la citación constituirá evidencia de obstrucción a la investigación de destitución de la Cámara", explica la carta que se le entregó al Departamento de Estado.
Además, según explican desde el medio norteamericano, POLITICO, el pasado 09/09, los demócratas habían pedido al Departamento de Estado "cualquier correspondencia del Departamento de Estado relacionada con el ex presidente de campaña de Trump, Paul Manafort, cuyos negocios en Ucrania lo ayudaron a llevarlo a prisión el año pasado". Aunque no solo eso también exigieron registros de llamadas entre los líderes y " y registros relacionados con una decisión inesperada de suspender la ayuda militar a Ucrania". Pero claro nunca lo recibieron.
Lo único que demuestran este accionar por parte de la Cámara de Representantes, es que se están moviendo y muy rápido y decisivamente, ya que los pasos que está tomando, son los previos y necesarios a la hora de construir un juicio político, así lo explica The Washintgon Post.
Tengamos en cuenta que Mike Pompeo es una de las figuras más importantes y representativas de Estados Unidos en el escenario internacional, como también en su momento lo era John Bolton, aunque claro, Pompeo se mantuvo siempre fiel a Trump, por lo menos por ahora.
En tanto, la vida política de Trump depende en gran parte del Partido Republicano, teniendo en cuenta de que, en caso de que avance el juicio político, necesitaría la aprobación del Senado, donde la mayoría es republicano. Sin embargo, con que 20 senadores republicanos apoyen a los demócratas, ya es suficiente para su condena. Si bien la mayoría lo apoya, sobre todo su mano derecha en Florida, Marco Rubio, ya hay nombres que se alertaron ante la gravedad de la situación.
Mitt Romney, el senador por el Estado de Utah, está casi solo en una isla de detractores de Trump, teniendo en cuenta que él en su momento era la figura del partido, hasta la aparición del presidente. Es más, Romney fue el primero en plantear inquietudes de acuerdo a los comportamientos del presidente y reiteradas veces se declaro "preocupado" ante la situación política. Pero el problema sería si otros deciden seguirle el juego.
"Romney proporciona cobertura y ejerce presión sobre sus colegas republicanos, quienes están calibrando ansiosamente qué decir sobre un escándalo", explica The Washington Post al analizar el poder que tiene Romney en el partido y por qué los asesores del presidente están intentando aislarlo. "Muchos republicanos tradicionales van a sacudir la cabeza y pensar: 'Cuando alguien como Mitt Romney dice que esto no está bien, no está bien'", explicó Mike Murphy un asesor político republicano y detractor de Trump.
Por su parte, el presidente Trump parece preocupado ante la situación actual del Partido Republicano y mediante su cuenta de Twitter llamó a los miembros del partido a unirse, a jugar su juego y "a luchar duró", expresó el presidente en sus redes sociales y en mayúscula cuando suele hacer cuando quiere reflejar convicción y enojo.