Es importante aclarar que esto no quiere decir que los medicamentos lleven tejidos de fetos humanos extraídos de un aborto, sino que en su desarrollo se usan líneas celulares creadas por medio de cultivos, copias y desarrollos de células extraídas de tejidos humanos mucho tiempo después de su obtención.
También se sumó el obispo Robert Deeley de la diócesis de Portland, quien pidió a sus fieles que opten por otras vacunas:
"Si alguien puede elegir entre vacunas igualmente seguras y efectivas contra covid-19, deberían elegirse las vacunas con la menor conexión con líneas de células derivadas de abortos".
En diciembre del año pasado, la Santa Sede dijo que es "moralmente aceptable" recibir vacunas contra el Covid-19 cuya investigación involucró líneas celulares de fetos abortados décadas atrás, siempre y cuando no estén disponibles otras vacunas "éticamente irreprochables".
El problema es que en USA no se puede elegir qué vacuna se recibe.
Otros obispos, como Robert W. McElroy, quien dirige la diócesis de San Diego, sostienen que es legítimo recibir cualquiera de las 3 vacunas aprobadas en el país:
"Debido a que vivimos en un mundo complicado, la enseñanza moral católica a veces es muy compleja y tiene matices en su razonamiento sobre cómo navegar los asuntos de equilibrar lo bueno y lo malo a la hora de confrontar opciones éticas", reflexionó McElroy. Y concluyó que, cuando se recibe cualquiera de estos preparados, se está mostrando "amor verdadero" a Dios y al prójimo.
El antídoto de Johnson & Johnson comenzó a ser aplicado esta semana en USA. Por sus características que facilitan mucho la logística (es un antídoto de una sola dosis y puede ser mantenida en heladera -no congelada- durante unos 3 meses) será enviada a las comunidades más vulnerables.