Se prevé que la Administración entrante exhiba aspectos mixtos en su estrategia. Es decir, reforzar alianzas tradicionales, restablecer el multilateralismo socavado por su predecesor y recuperar elementos propios del orden internacional liberal. Señal de esto es el nombramiento de Ginal Raimondo como Secretaria de Comercio estadounidense, un organismo clave en las políticas de gestión con China. Los observadores esperan que Raimondo, dada su retórica moderada del pasado sobre China, alivie las tensiones comerciales con Beijing y desempeñe un papel "activo y predecible" que faciliten el diálogo comercial y económico entre ambas potencias.
Sin embargo, es probable que persista cierto grado de volatilidad en el vinculo bilateral y los analistas subrayaron que las relaciones comerciales seguirán siendo tensas y no habrá un gran cambio en la estrategia general de Washington para frenar el ascenso de China, en especial como potencia tecnológica. un dato no menor, es que Biden aún no designó a su Representante de Comercio de USA, quién es el que tiene el mayor peso en la cooperación económica bilateral. En esta designación hay mucho en juego, no sólo la relación China-USA, sino también con sus aliados más cercanos como Japón, Europa y Canadá.
No es probable que la Administración entrante se desprenda de la presión económica, comercial y tecnológica hacia China pero sí es seguro que mostrará una mayor voluntad negociadora. Y realmente la necesitará, ya que el líder chino Xi Jinping ha dado claras muestras de que no se va a ablandar y que devolver todos los golpes que le sean dados. China, ya le marcó la cancha al próximo gobierno de Estados Unidos.