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La CPI no investigará supuesto genocidio de uigures por parte del gobierno chino

Una vez más la Corte Penal Internacional decidió que no investigará casos de violación de derechos humanos; esta vez por parte del gigante asiático. El organismo tomó la misma decisión días atrás con respecto a los crímenes de guerra llevados a cabo por Reino Unido en Irak en 2003.

El lunes la Corte Penal Internacional (CPI) anunció que ha decidido no investigar las acusaciones a China sobre genocidio y detenciones masivas a los uigures, la etnia musulmana predominante. Esta decisión radica en que el gigante asiático no es parte del tribunal.

Activistas por los derechos humanos han acusado al gobierno chino de llevar a cabo una campaña de tortura, esterilización forzosa y vigilancia masiva contra esta etnia. En consecuencia, en julio del corriente año dos grupos de exiliados uigures, el Gobierno del Turquestán Oriental en el exilio y el Movimiento del Despertar Nacional del Turquestán Oriental, instaron a la CPI a utilizar el derecho internacional para responsabilizar al Partido Comunista gobernante de China por estos aberrantes hechos. Dichos grupos reclaman la independencia del Xinjiang, región a la que hacen referencia como Turkestán Oriental.

En suma, el equipo de abogados que representa a dichos grupos, presentaron también una denuncia en donde se detalla que China persigue la repatriación de miles de uigures a través de detenciones ilegales en Camboya y Tayikistán o su deportación.

La Fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, dijo que “no había base para proceder en este momento" ya que no parecía haber suficientes pruebas que demostraran que los funcionarios chinos habían cometido delitos sobre los que el tribunal tenía jurisdicción. Sin embargo, Camboya y Tayikistán sí son parte del tribunal.

Según una investigación de The Associated Press y Adrian Zenz, el gobierno chino también lleva a cabo una campaña expansiva para reducir de una manera drástica la tasa de natalidad entre los grupos minoritarios de Xinjiang mediante la esterilización y los abortos forzados.

China ha sido duramente criticada y condenada internacionalmente por el trato inhumano que les da a los musulmanes, en donde se incluyen, también, campos de adoctrinamiento en la región de Xinjiang. Por su parte, el país liderado por Xi Jinping ha negado que estos campos sean abusivos y que, en realidad, son centros de entrenamiento laboral que tienen como finalidad contrarrestar el extremismo religioso y el terrorismo.

¿Quiénes son los uigures y por qué son perseguidos por China?

Los uigures son una etnia musulmana que se ve a sí misma como una cultara más cercana a las naciones de Asia Central que a China. Viven en Xinjiang, región que se denomina oficialmente como Región Autónoma Uigur de Xinjiang, una región autónoma de China como lo es Tíbet en el sur. Dicho territorio es rico en recursos y se sitúa en la frontera con Pakistán, Afganistán y Asia central.

Aunque a inicios del siglo XX los uigures declararon una independencia, la misma resultó ser pasajera debido a que el área quedo bajo el completo control de la China comunista de 1949.

Como consecuencia de la llegada masiva de chinos de la etnia Han, la cual es mayoritaria en el país, a Xinjiang, los uigures pasaron a ser sólo una minoría. Las políticas de Beijing también han contribuido a reducir las actividades culturales, religiosas y comerciales de la etnia musulmana.

Las ideas que impulsaron las persecuciones y las detenciones datan de la primera y única visita que realizo Xi Jinping a la región en 2014. El último día del viaje, dos militantes uigures protagonizaron un atentado suicida con bomba frente a una estación de tren en Urumqi que tuvo como consecuencia a 80 personas heridas y un muerto. Semanas antes, militantes con cuchillos mataron a 31 personas en el suroeste de China e hirieron a más de 140. Días más tarde, los asaltantes lanzaron explosivos en un mercado de verduras en Urumqi, donde hirieron a 94 personas y mataron al menos a 39.  

Los campos de internación y los tratos inhumanos.

Como parte de una investigación liderada por el  Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), en noviembre del año pasado se filtraron archivos altamente clasificados del gobierno de China. En ellos, se incluyen una lista de 25 directrices en donde se detalla cómo los presos uigures son encerrados, adoctrinados y castigados.

Los documentos filtrados muestran cómo la maquinaria oculta del estado chino llevó a cabo la campaña de internamiento de mayor alcance del país desde la era de Mao.

Luego de los atentados del 2014, el líder chino pidió “una lucha total contra el terrorismo, la infiltración y el separatismo” utilizando los “órganos de la dictadura” y no mostrando “ninguna piedad”. Consecuentemente, los campos de internamiento se expandieron rápidamente después de que en agosto de 2016 se nombrara a Chen Quanguo, el nuevo jefe del partido en la región.

Los documentos también muestran las órdenes que tienen que llevar a cabo el personal de los recintos para controlar a los detenidos. Entre ellas se incluyen:

  • "No permitir fugas nunca".
  • "Aumentar la disciplina y el castigo por transgresiones de comportamiento".
  • "Promover el arrepentimiento y la confesión".
  • "Hacer que estudios correctivos de mandarín sean la prioridad".
  • "Animar a los estudiantes a transformarse de verdad".
  • "Asegurar la total vigilancia por video de los dormitorios y aulas sin que haya puntos ciegos".

No se sabe el número exacto de personas que fueron a parar a estos campos pero se estima que rondan el millón. Además de los uigures, miles de funcionarios públicos fueron castigados por resistirse o no llevar a cabo la represión en Xinjiang.

Frente a todo esto, las autoridades chinas han insistido en que los internos no son prisioneros, sino que son estudiantes que aceptan "voluntariamente el entrenamiento" para alejarse de sus ideologías extremistas. Además, aseguran que el propósito es que la gente tenga una "vida mejor", aprendiendo nuevas herramientas de forma "gratuita".

Aunque la represión parece haber sofocado los disturbios violentos en Xinjiang, muchos expertos señalan que estas medidas de seguridad tan extremas y las detenciones masivas muy probablemente generen resentimientos que podrían llevar a que los conflictos étnicos escalen aún más.

 

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