Era su sexto mandato.
El mismo día de las elecciones, rebeldes del Frente por la Alternancia y la Concordia en Chad (FACT, según sus siglas en francés), con base en Libia, hicieron una incursión en territorio nacional con la intención de derrocar a Déby.
Autoridades dijeron que, tras la victoria, el presidente no iba a poder dar su discurso de victoria porque debía viajar al frente para hacerse cargo de las operaciones militares.
El líder fallecido había tomado control del país en una rebelión armada en 1990.
Era un aliado cercano de potencias occidentales en la lucha contra las milicias islamistas de África oeste y central, tales como Boko Haram, al Qaeda y el Estado Islámico del Sahel.
Había enfrentado varias insurgencias desde el desierto al norte y estaba también lidiando con el descontento público creciente respecto de su manejo de las riquezas provenientes del petróleo y su persecución de opositores, explica el diario The Guardian.
La muerte de Déby añadirá inestabilidad a la región del Sahel, donde factores económicos, sociales, políticos y medioambientales están desatando una serie de crisis.
Un consejo militar de transición se ha puesto en marcha, dirigido por el hijo del fallecido ,el general Mahamat Idriss Déby, para los próximos 18 meses.
Se han disuelto la Constitución, el Gobierno y el Parlamento, según medios locales.
El FACT fue creado en 2016 y está compuesto por combatientes de la etnia gorane (la misma del expresidente chadiano Hissène Habré, derrocado por Déby en 1990).