La semana pasada, dos años después de romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el venezolano se había declarado dispuesto a “pasar la página” y establecer “un nuevo camino” con el nuevo gobierno norteamericano.
“Estamos dispuestos a andar un nuevo camino de relaciones con el gobierno de Joe Biden sobre la base del respeto mutuo, el diálogo, la comunicación y el entendimiento”, dijo Maduro en un balcón en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, ante partidarios. Venezuela “está dispuesta a pasar la página y a construir nuevos caminos de respeto, diálogo y comunicación diplomática con el nuevo gobierno de Estados Unidos”, agregó.
Con todo, el flamante secretario de Estado Antony Blinken había adelantado que la Casa Blanca continuaría reconociendo a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. El jefe de la diplomacia estadounidense calificó a Maduro de “brutal dictador”.
El renovado respaldo al líder opositor se produjo pese a la nueva mayoría chavista en el Parlamento, producto de las elecciones del pasado 6 de diciembre, boicoteadas por la oposición al denunciarlas como fraudulentas y desconocidas por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina.
A comienzos de semana Estados Unidos autorizó algunas transacciones con el gobierno de Venezuela para operar con puertos y aeropuertos en ese país sudamericano, marcando un cambio de política de la administración de Biden con respecto a la de Donald Trump.
El Departamento del Tesoro emitió la licencia 30A, que permite tratar con el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA) de Venezuela, o cualquier entidad que ésta posea, para posibilitar la operativa portuaria y aeroportuaria ordinaria, algo prohibido en agosto de 2019 por el gobierno de Trump.
La nueva licencia no autoriza, sin embargo, ninguna transacción o actividad relacionada con la exportación o reexportación de diluyentes, claves para que Venezuela pueda procesar su pesado crudo, así como ninguna transacción con personas o entidades objeto de sanciones del gobierno estadounidense.
El Gobierno estadounidense durante la presidencia de Donald Trump impuso nuevas sanciones al régimen de Nicolás Maduro por violación de los derechos humanos y atentar contra la democracia.