El país inició la campaña de inoculación contra el coronavirus durante la semana inyectando a trabajadores de la salud de primera línea y residentes de asilos de ancianos. Así se convirtió en la tercera nación del mundo en administrar la vacuna Pfizer y BioNTech.
La primera dosis, transmitida por televisión en vivo, fue para Anita Quidangen. La trabajadora de apoyo personal en el Rekai Centre, un hogar de ancianos en Toronto, dijo que estaba emocionada de haber sido la primera en la fila.
“Es un gran alivio. Claramente, puede que sea sólo el principio del fin. Pero sentimos, no obstante, que habrá un final para esta pandemia”. De esta manera lo dijo el primer ministro Justin Trudeau, dejando en claro que no presionaría para recibir su inyección de inmediato.
“Obviamente tenemos que dar prioridad a los más vulnerables, pero en el segundo que tenga una oportunidad, como todos los adultos sanos, lo haré de manera muy visible y con entusiasmo”, agregó a la emisora en francés Radio-Canada.
En tanto una segunda ola de coronavirus se extiende por Canadá. Esto obliga a varias provincias a tomar medidas drásticas contra las empresas y limitar las reuniones sociales. El país informó hasta ahora de 460.743 casos, la mayoría de ellos en Ontario, la provincia más poblada, y Quebec luego.
“Es una muy buena noticia para Canadá. Es una muy buena noticia para Quebec“. Así lo aseguró la ministra de Salud federal, Patty Hajdu, fuera del Centro Geriátrico Maimónides en Montreal, que también comenzó a inmunizar a los pacientes el lunes.
Al menos 150 residentes estaban programados para recibir vacunas en Maimónides el lunes (14/12) 50.000 personas serán vacunadas en Quebec para el 4 de enero, explicó el ministro de Salud de Quebec, Christian Dube. Más de 60% de las 13.431 muertes de Canadá se han producido en residencias para ancianos. Las autoridades sanitarias federales de Canadá pidieron el a las provincias que impongan más restricciones.