Quienes defienden la aplicación de una sola dosis, lo hacen con el argumento de que vale la pena conseguir aunque sea algún grado de protección para un mayor número de personas, sobre todo con el incremento de casos cada vez mayor y la nueva cepa que es aún más contagiosa. Sin embargo, en la vereda de enfrente están quienes alegan que no hay datos suficientes que certifiquen la protección a largo plazo de una sola dosis. Es decir, los datos respaldan que la eficacia clínica requiere dos dosis. Además, sugieren que un intervalo más largo entre las dosis podría aumentar la resistencia del virus.
En el caso de Argentina, la agencia internacional de noticias Reuters informó que el cargamento de 300 mil vacunas rusas Sputnik V contra el coronavirus que llegó a nuestro país sólo incluye la primera dosis. Y, por el momento, no está claro cuándo se enviará la segunda dosis.
A diferencia de otras vacunas contra el Covid-19, que se administran con dos inyecciones del mismo producto, la vacuna rusa se basa en dos dosis administradas con diferentes virus inactivos. Esto trae como consecuencia, que la producción de la segunda fórmula es mucho más difícil y se incrementa el riesgo de no poder ser aplicada a tiempo a quienes ya se dieron la primera dosis.
La segunda dosis de la vacuna rusa debe aplicarse entre los 21 y 60 días de la inoculación de la primera, pero la administración de Alberto Fernández no habló al respecto ni dio información acerca de cuándo llegaran a nuestro país dichas dosis, por lo que la posibilidad de que no haya vacunas para Argentina es cada vez mayor.